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ME REINVENTO, LUEGO EMPRENDO: ÍÑIGO SOLA

ME REINVENTO, LUEGO EMPRENDO.

«Me reinvento, luego emprendo», es un rinconcito para ti, en mi web, que es tu casa.

Para que cuentes tu camino de reinvención profesional, emprendiendo.

Pero también, es tu espacio, si buscas inspiración en las historias de otros.

Porque emprender es una aventura maravillosa, pero aún lo es más, si lo haces acompañad@.

 

ÍÑIGO SOLA, fotógrafo de marca personal.

 

Íñigo Solá

Íñigo Sola, fotógrafo de marca personal.

Hoy te presento a Íñigo, con el que arranco la segunda temporada de las entrevistas de «ME REINVENTO, LUEGO EMPRENDO».

Es, como él mismo se define, un crío de 44 años, que vive en Pamplona, desde hace unos meses, después de haber pasado los últimos cinco años en Madrid.

Fotógrafo y videógrafo de marca personal y corporativa, trabajó durante muchos años por cuenta ajena, hasta que, un viaje a Portugal, con su amigo Nachete, le cambió la vida.

Con su actual negocio, ayuda a emprendedoras a transmitir los valores y la autenticidad de tu marca a través de una imagen profesional y cuidada.

No sé si es más curioso o más sociable y, además, amante del cine y de su trabajo. Es un feminista convencido de que, si tiene que haber un mundo mejor, este pasará por el feminismo.

En nuestra charla, Íñigo repasa su trayectoria profesional y nos cuenta qué le llevó a emprender, dejando su trabajo por cuenta ajena.

Iñigo transmite un mensaje claro: confía ciegamente en ti, ten paciencia, persevera, pide ayuda y déjate ayudar por otros.

Espero que, como a mí, te llegue y te inspire.

 

1. Íñigo, cuéntame quién eres, dame unas pinceladas personales tuyas.

Pues a ver, yo soy un crío de 44 años.

Es igual la mejor definición que te puedo dar. Y digo lo de crío porque, hubo un tiempo en el que dejé de serlo y entonces no me iba tan bien.

Y nada, soy un crío de 44 años muy muy, muy, muy, muy curioso, muy curioso. Eso lo he sido siempre, desde que tengo uso de razón. Apasionado absolutamente del cine, desde que tengo consciencia.

Soy muy sociable, me gusta mucho la gente, entrar en contacto con la gente, más que observarla, que aunque me flipa, entrar en contacto con ella, me alucina.

Yo creo que, ambas cosas son lo más importante y lo que más me ha marcado para para estar donde estoy ahora.

Es decir, esa pasión por el cine que, en un principio y durante mucho tiempo, fue como algo que simplemente disfrutaba como espectador y en charlas entre amigos, unido a la pasión que tengo por la gente, hicieron una especie de cóctel que, con el tiempo entendí que son las dos claves que me han llevado a dedicarme a hacer fotos a la gente.

Además, soy muy una persona muy tranquila aunque tuve mis tiempos de ser más «locomotoro».

Me gusta mucho relacionarme desde el humor. Para mí la risa es importantísima, fundamental, clave, diría.

 

2. Ya has introducido un poco a que a que te dedicas también, así que, háblame de tu trayectoria profesional y de cómo has evolucionado y has llegado a dedicarte a lo que te dedicas ahora.

Bueno, yo soy fotógrafo, fotógrafo de retrato, sería lo que mejor me define, diría.

El tema de la fotografía, pues ocurrió por accidente, quiero decir que yo no, ni de niño, tenía una cámara, ni en ningún momento tuve relación con una cámara de fotos, más allá de las vacaciones con la camarita de marras, a lo japonés y en modo automático.

O sea, no entendí absolutamente nada de lo que ocurría en la cámara cuando yo hacía fotos, ni me preocupaba, hasta que, de repente, nos fuimos un amigo y yo, de viaje a Portugal.

Después de aquel viaje en el que yo hice mis fotillos de las vacaciones, cuando llegué a casa con este amigo (en aquel momento compartía piso con mi amigo Nachete, más majo que la hostia) y vimos las fotos, Nachete me dijo algo que, en un principio podría haber sido absolutamente intrascendente, pero que me cambió la vida: me dijo que tenía talento para esto.

Me dijo que porqué no me hacía un curso básico para aprender a manejar la cámara manual y me apunté.

Me acuerdo que estábamos él y yo una vez tomando una cerveza en un bar y justo había un anuncio en un papel pegado en la pared (es que lo recuerdo perfectamente) en donde ponía: «Curso básico de 8 horas para aprender a manejar tu cámara de fotos».

O sea, un curso de andar por casa. Llamé al teléfono que venía en el papelito ese. Me fui a ese curso.

Allí conocí a Mikel y Xavi, que fueron mis profes de taller y que, posteriormente, se convirtieron en mis compañeros de trabajo, porque estos chicos se dedicaban en aquel momento a hacer fotografía de bodas (ellos siguen dedicándose a eso).

Después de ocho horas de cursillo, me abracé a Xavi y a Mikel y les dije que ya sabía lo que quería ser de mayor. Ellos fliparon mucho porque me vieron muy apasionado con todo lo que había pasado ahí y se despertó un poco el crío este que te digo que llevaba dentro un poco dormido.

Así que, ahí entendí que algo me había agarrado muy fuerte por dentro y había que escuchar.

En esos momentos yo estaba trabajando en una fábrica (casi toda mi vida trabajando en fábricas) y me dedicaba a partir de ahí, a salir de la fábrica y a hacer fotos por Pamplona, por las calles, todo el rato, todos los días.

De ahí, vino la primera experiencia profesional haciendo bodas con Mikel y con Xavi, que me llamaron un día me dijeron que porqué no me iba con ellos a hacer una boda. Yo, encantadísimo de la vida.

Entonces, a mí, que no me gustan las bodas, iba a hacer fotografía de bodas con ellos dos. Dos años haciendo fotografía de bodas que para mí, fueron absolutamente fundamentales en mi carrera. Porque la fotografía de bodas es, desde luego para mí, la mejor escuela posible por diferentes motivos.

Después, en el año 2016, estando aún trabajando en la fábrica, decido que voy a dejar todo para apostar por esto al cien por cien y me voy a Madrid, en diciembre del 2016.

Me fui sin nada: dejé el trabajo, la gente, todo. En aquel momento no tenía piso, no tenía curro, no tenía nada y me fui allí a Madrid, a echarle arrestos.

Y bueno, ahí fueron tres años de formación, vamos a decir, entre pitos y flautas, tres años de formación en donde me especialicé en fotografía y estudié cine (máster de posproducción que se llama).

Durante esos tres años, sobre todo el tercer año, ya empezaron a ocurrir cosas. Empecé a hacer ya trabajos profesionales pagados que tenían que ver con eventos; hacía un poco lo que lo que caía. Todo ese proceso de esos tres años en la escuela, para mí fue muy importante.

Yo digo que los procesos formativos son una oportunidad muy, muy chula, ya no para coger conocimientos y herramientas que también, obviamente, sino para darse uno la licencia de descubrir qué tipo de fotógrafo es o qué tipo de lo que sea, es.

En mi caso, como te digo, después de las bodas, cuando yo llegué a Madrid, sabía que era fotógrafo, pero no tenía ni puñetera idea de a qué me quería dedicar.

Sabía que a las bodas ya no, porque yo tenía dos años de experiencia y ya con eso cerré un poco el cupo y no sabía muy bien a dónde iban los tiros.

No sabía si era fotógrafo de producto, fotógrafo de paisaje, fotógrafo de documental, etc.

Hasta que, de repente, empecé a notar que cuando hacía retrato, me pasaban cosas muy no sé, es que no sé ni cómo describirlas, me pasaban cosas muy bestias.

Yo cuando cuando estoy haciendo una fotografía de retrato de alguien, es una absoluta pasada lo que lo que me pasa por dentro.

Entonces había algo ahí, obviamente que tenía que ver con que con lo que era en esencia. Entonces, una vez que descubrí esto, dije vale, esto es lo que soy, fotógrafo de retrato.

Y empecé a ver qué podía hacer para poder dedicarme a ello. Lo primero que intenté fue ver si conseguía relacionar el cine que tanto me gusta con la fotografía.

Entonces, teniendo en cuenta que yo había descubierto que la fotografía de retrato era mi esencia, pues dije bueno, a ver qué hay en Madrid.

Que tengan que ver con el cine y con la foto, pues tenemos el sector de actores y actrices que ahí están pues todos y todas. Así que, en mi mundo ideal, yo me proyectaba como fotógrafo de retratos de actores y actrices. O sea, dije si consigo hacer esto, seré feliz toda mi vida.

Entonces empecé en Instagram contactar a la gente. Yo escribía y no tenía filtros. Pensaba, lo de mejor pedir perdón que pedir permiso: le escribí a Maribel Verdú y cosas así. Cosas desastrosas, locas: «Mira Maribel, que soy Iñigo, un chico de Pamplona que está con la fotografía…»

Obviamente los grandes actores actrices me contestaban más bien poco (Maribel no me contestó).

 

Íñigo Sola, fotógrafo de marca personal.

Yo iba haciendo como mis sesiones gratis con colegas, con compañeros de la escuela. Hacía mis sesiones de retrato y las publicaba en aquel momento en Instagram.

Y a partir de esas publicaciones, me empezaron a llamar, poco a poco, como para para acceder a un book o lo que sea. Y esto iba así hasta el año 2020, te diría.

Fue un proceso, como todos, muy, muy largo, muy duro también y muy complicado, porque claro, fotógrafos de retrato de Madrid hay 256 millones. Entonces viene aquí un chico con gafas, barba y gorra y dicen, pues a ver qué onda, ¿sabes?.

Tenía que trabajar, así que, por el camino porque estuve trabajando de fotógrafo de negocios, para una empresa colaboradora de Google, pero que no me conectaba a nada de lo que a mí me gustaba.

No por el tema de hacer negocio, sino porque estaba trabajando por cuenta ajena y la empresa era un poco «pichí pachá», por no decir que era una mierda.

Cuando yo empezaba a asomar la cabeza con esto de los books, pues apareció nuestra maravillosa y querida amiga pandemia mundial a pegarme un collejazo muy gordo y a decirme, tranquilo, que primero, con esto sólo no te va a dar y, segundo, pues igual mejor empiezas de cero (muchas gracias pandemia por haberme jodido el ojete hablando así en plata, una vez que yo estaba empezando a despegar).

Pero lo cogí un poco como todo el mundo, con actitud. Ahí es cuando empezó todo, es decir, lo que ocurre ahora.

En la pandemia, como mucha gente, nos pusimos a pensar en modo Dios y me dije que tenía que diversificar, que no me podía dedicar solamente a fotografía con artistas, sino que tenía que hacer alguna otra cosa para poder mantener el equilibrio.

Y empecé a meterme en LinkedIn. Yo LinkedIn lo tenía desde 1975 (ironía), tenía foto, tenía una descripción a modo currículum, lo que ya sabemos y estaba ahí cogiendo polvo.

En principio, cuando yo entré en la pandemia en LinkedIn, pues lo que hacía era mirar todo el tiempo. No me dedicaba a interactuar con nada, ni me dedicaba a intervenir en nada, sino que solamente miraba, miraba, miraba, miraba y leía post, post y post.

Leí mogollón, cientos de miles de post de la gente. Eso me dio una cosa importante, que fue empezar a conocer a gente que estaba muy activa allí.

A mí no me conocía nadie porque yo no participaba, obviamente, y empecé a ver cómo aquello había cambiado de repente de una manera drástica y empecé a ver cosas de nuestros conceptos de marca personal, todo este tema que yo en aquel momento no sabía lo que era.

En el momento que yo veo lo del tema de la marca personal, se me enciende una pequeña bombillita, que digo yo, joder, pues esto puede ser algo chulo para poder entrar aquí como fotógrafo de marca personal, pero tampoco lo tenía claro porque no sabía lo que era.

Entonces me puse a investigar lo del personal branding en Estados Unidos, porque todo se importa de Estados Unidos, aquí. Empecé a descubrir fotógrafos y fotógrafos de personal branding allí, qué estaban haciendo ellos.

Para mí fue también muy importante, porque ahora los tengo en una carpetita como referencias.

Las fotos de las bodas de nuestros padres y nuestros abuelos, eran horribles de ver, porque las fotos no había por donde cogerlas, pero han evolucionado a algo como mucho más cinematográfico, mucho más creativo, afortunadamente.

Pues con el personal branding está pasando un poco lo mismo, que ya no era esta foto de la corbata y los brazos cruzados y un flashazo, sino que queda que había evolucionado más. Y había cosas ahí chulas, más creativas y que a mí me ponían un poco más contento cuando las veía.

Entonces dije, pues mira, esto que se está haciendo allí, no está tan alejado de lo que yo hacía con las actrices porque yo hacía como una foto más creativa, más editorial o como lo quieras llamar, pero tampoco estaba muy alejado eso de lo que yo veía que se hacía en Estados Unidos.

De hecho, te diré, Ene, que las diferencias eran muy, muy, muy pocas. De alguna manera, lo que hacía con las actrices, era marca personal para actrices. Esto de la marca personal al final es inherente a todo el mundo.

Entonces dije, esto es lo que me gustaría hacer aquí. Porque claro, yo luego lo que hice fue obviamente, mirar lo que se estaba haciendo aquí y aquí, todavía nos queda camino.

Ese camino es el que quiero yo recorrer, es decir, cambiar un poco desde dentro la fotografía de marca personal de, por decirlo así, por poner un ejemplo gráfico, de la foto típica de la taza de mr. Wonderful, los pies descalzos y el Mac Book Pro aquí en la mesa (que me parece súper y que yo la sigo haciendo, que a mí me lo va pidiendo, lo sigo haciendo, no me niego a hacerlas obviamente), pero que además de eso, haya más cosas.

Y nada, en estas estamos. Estoy en un momento en que todavía no puedo vivir con ello, no me puedo buscar un piso para mí ni nada de esto con el volumen de trabajo que tengo, pero sí que es verdad que voy viendo que poco a poco van pasando cosas, cada vez un poquito más.

Entonces eso me deja tranquilo, me pone contento y sigo pensando en cosas para sacar yo pensando en cómo mejorar.

Estoy muy contento con las experiencias que estoy teniendo en las sesiones que ya he hecho, estoy más contento de lo que imaginaba, fíjate.

Sí, porque hay algo muy importante. Es que con las fotos de marca personal, lo que me está pasando, es que de repente estoy encontrando gente como yo.

Cuando hacía fotografías de actores y actrices me encantaba, pero era un gremio muy concreto, con sus cosas y sus problemas muy concretos, vivencias comunes; yo no estaba en ese mundo.

Entonces, de alguna manera, sí que es verdad que había una cierta distancia, pero ahora, por ejemplo, me estoy encontrando con emprendedoras que son como yo, sois como yo y además me llevo unas historias a casa a nivel humano, que son increíbles.

Eso es una pasada, porque ya no solo a nivel profesional, sino que a nivel personal siento que estoy creciendo. Y es que cuando algo funciona o una sesión funciona guay, hay feeling y hay un diálogo chulo, mi sensación es que salgo mejor de ahí a nivel personal.

Y esto es muy bestia decirlo, es grandísimo decirlo, porque el notar que yo salgo distinto a nivel personal, salgo mejor a nivel personal, cuando conozco a una de vosotras, es mucha tela; aparte de lo profesional, para mí a nivel humano está siendo increíble.

 

3. Es muy grande eso que dices.

Sí, sí, sí, es precioso. La verdad que es precioso y estoy muy contento, súper contento. Creo que lo estoy haciendo bien, pero siempre, siempre hay margen de mejora. Eso siempre.

Y eso también me pone feliz a la vez, porque dices bueno, nunca vas a llegar a hacerlo y espectacular, perfecto (con la fotografía pasa eso con el tema creativo pasa eso).

Siento que lo estoy haciendo bien. Estoy muy a gusto con las mujeres con las que estoy trabajando. Estoy muy contento de dedicarme a trabajar con mujeres. Y nada pues feliz, feliz, sí, sí.

 

4. Sólo te diriges a mujeres entonces.

Sí.

A ver. El dirigirme sí, es decir, el foco puesto en mujeres emprendedoras, claramente.

¿Cerrado a trabajar con chicos?. Hombre, pues no. A ver, obviamente no. Si me llama, que sé yo, Ariel Hernández, pues no le voy a decir que paso, que como eres hombre, no.

O sea que sí, trabajo con chicos también, pero me dirijo a mujeres emprendedoras. ¿Por qué? Para mí, para mí hay dos cuestiones muy importantes en el momento de tomar la decisión de que me dirijo a mujeres emprendedoras.

Primero, que uno ya empieza a detectar que la mayoría de las llamadas o de los contactos que a mí me llegan sois mujeres; quizás te diría, y no te voy a exagerar nada, que en un 90 por ciento .

Cuando trabajé con actrices, curiosamente también pasaba lo mismo: el 90 por ciento de los contactos que a mí me hacían eran actrices.

Entonces claro, esto, por un lado tiene lógica que me dirija hacia allí y que hable en femenino. Me parece que tiene toda la lógica del mundo.

Y segundo, porque yo ya soy hombre, yo soy hombre, lo que se ve claramente. Entonces yo soy hombre y a mí vosotras me aportáis muchísimo a nivel humano.

Yo me considero feminista, me gusta mucho lo que he leído y lo que he visto de lo que significa feminismo tal y como yo lo entiendo.

Creo que si tiene que haber un mundo mejor tiene que pasar por el feminismo, eso lo tengo clarísimo. Y bueno, pues por una cuestión de coherencia conmigo mismo, por una cuestión de coherencia también con la mujer que tengo dentro de mí, que eso es algo súper importante detectar.

Yo no creo que haya un hombre que sea cien por cien hombre o una mujer que sea cien por cien mujer. Creo que somos híbridos todos y todas. Yo tengo un lado femenino, algo, una parte femenina dentro de mí que me encanta, abrazo con fuerza y con muchísimo amor y me gusta mucho seguir cultivando.

En eso, vosotras me ayudáis mucho sin darnos cuenta o dándoos cuenta, no lo sé, pero me ayudáis mucho a construir esa persona que quiero llegar a ser y por eso lo hago.

 

5. Estamos hablando de que ahora te dedicas a la fotografía de marca personal y corporativa. Me gustaría saber qué significa para ti la marca personal, cómo la defines y si crees que todos tenemos marca personal o eres de la gente que piensa que no es así, que no todas tenemos marca personal.

Pues mira, como soy muy honesto y creo que hay que ser así, te diré, Ene, que yo, a día de hoy todavía tengo mis «rascadicas» con el tema, con el concepto de marca, con definirnos como marca.

Todavía hay días que me cuesta, no te creas que no. Pero claro, para mí es obvio. Cuando tú tienes estas rascadas con el tema de la marca, la marca, la marca, el vender, el vender, pues hombre, uno lee mucho, escucha mucho para, de alguna manera, reconciliarse con esos conceptos.

Yo estoy absolutamente convencido de que todos y todas, tenemos marca personal; da igual a lo que te dediques, quien seas o lo que hagas, lo que sea, que todo el mundo, absolutamente, el 100 por ciento de las personas que habitan este planeta tienen marca personal.

La cuestión es ser consciente de eso o no. Esa es para mí una de las cosas más importantes, además de relacionarte con ese concepto, bien o no.

Pasó mucho tiempo hasta que conseguí hacerme amigo de ese concepto, porque para mí era como muy nuevo y me costaba mucho definirme como una marca personal. Pero bueno, yo lo relaciono mucho con el concepto de la huella o del rastro, o si lo quieres decir así; al final uno va viviendo sus experiencias.

Y a mí me parece que tiene que ver mucho con eso, con las experiencias que vivimos y el cómo vivimos esas experiencias.

Es decir, yo puedo vivir un viaje a Islandia con cuatro amigos más. Nos hacemos ese viaje los cinco, pero aquí cada quien va a vivir ese viaje de una manera muy, muy diferente. Nos vamos a ir al mismo sitio, vamos a compartir los nuevos espacios, vamos a hacernos algunas fotos, lo que tú quieras, pero cada quien va a llegar a su casa con un cambio distinto.

Entonces, ese cambio que sucede cuando vives una experiencia, forma parte de tu marca personal. El cómo uno vive las diferentes experiencias que tiene en su vida, forman parte de la marca personal.

Yo, por ejemplo, soy un chico que, por las circunstancias que he tenido al venir de una familia muy humilde, de clase, trabajadora extrema, con muchísima precariedad siempre, he tenido que estar en el barro prácticamente toda la vida.

El tema de las fábricas, todo esto de trabajar de mil cosas, de butanero, de mil historias que fliparíamos aquí los dos.

Y a veces hay gente que me dice, ahora que estoy con la fotografía, qué pena que no te hubiese pasado esto entonces, o antes, pero para mí no es ninguna pena, para mí es una súper mega noticia.

O sea, el hecho de haber estado trece años metido en una fábrica para mí no es una mala noticia; todo lo contrario. A mí me parece súper importante haber vivido ese proceso. ¿Por qué? Porque he vivido eso. O sea, he vivido desde abajo todo el tiempo.

Entonces, a la hora de relacionarme con la gente, pues me ha hecho ser quien soy el trabajar en las fábricas. El tema de la comunidad y del trabajo en equipo, imagínate, porque ahí todo mundo estamos jodidos. Entonces lo único que nos daba la vida eran los lazos personales que establecíamos allí.

El sentimiento de comunidad que tengo y que me encanta tanto, toda la experiencia que he tenido en las fábricas, cuando he sido butanero, cuando tengo que pedir ayuda o dinero para poder salir adelante, todo eso, desde que soy un niño de media hora de edad, todo lo vivido, forma parte de mi marca personal.

Obviamente, en 1980, no hablábamos de marca personal aquí, pero ya existía la marca personal. Siempre ha existido, tal y como yo la entiendo.

 

6. ¿Y por qué crees que es tan importante tener buenas fotografías para una marca personal? Porque hay quien todavía no presta atención a eso o no quiere hacer esa inversión en las fotografías. ¿Cómo convences a alguien de que es una parte muy importante para una marca personal?

Bueno, pues mira, muy fácil. Nos cuesta mucho aparecer y reconocernos mucho. Lo sabes tú, lo sé yo y lo sabe todo el mundo.

Estamos con el látigo todo el día, dándonos golpes en las espaldas.

Entonces el mirarnos al espejo es un ejercicio muy chulo, mirarnos al espejo y decir qué ves. Enseguida que nos miramos al espejo, las primeras reflexiones que hacemos son decir que tengo ojeras, tengo más canas en la barba, es me he quedado calvo…

Siempre, lo primero que aparece en son temas físicos. Y esto es algo que viene de lo que viene, o sea, es algo que es normal y lógico, porque desde siempre nos han inculcado un modelo de belleza, un modelo de lo que es molar, muy concreto. Y ya sabemos que para las mujeres, está muchísimo más acentuado.

Además de esto, luego tiene que ver también con lo profesional. Es decir, si yo me miro al espejo y entonces visto un traje de Massimo Dutti y una corbata, siempre, aunque sea un poco más feucho me voy a ver más guay. Más que si me pongo un chándal de «tactel». Todo esto nos va generando en la cabeza, un concepto de belleza muy concreto del que es muy difícil salir si no hacemos un trabajo muy potente por dentro.

Porque afuera nos van a disparar todo el rato con esto, en la publicidad, en el cine, en los anuncios de la televisión, en todo, van a estar ahí esos cuerpos con esas actitudes.

¿Y entonces qué pasa? Que la gente, en general, no tenemos esos cuerpos, ni esas actitudes, ni nada de eso. Por lo tanto, es una bomba relojería, porque como la mayoría de los cuerpos en la mayoría de las actitudes, no son las que nos venden, que tienen que ser, pues nos cuesta mucho salir.

Y entonces empezamos a tirar en nuestras páginas webs y en nuestras redes sociales de fotografías de stock, en donde salen unos modelos increíbles o fotografías nuestras en las que, por casualidad, me dio el sol y la cara y me veo guapo.

Así que voy con esa foto «150 años palante» porque no tengo otra que me gusta. Y no va de eso; va de que si yo estoy diciendo que he hecho un proceso personal muy potente para llegar hasta donde estoy, de tener que pelear conmigo mismo y contra los elementos para poder empoderarme (esa palabra que se dice tanto ahora), pues ese empoderamiento hay que celebrarlo y hay que enseñarlo.

Para mí es una celebración, es decir, una celebración a nivel gráfico, visual. Mira, yo he conseguido llegar hasta aquí, yo soy esa que aparece ahí y yo aparezco como yo quiero aparecer ahí, porque esto también es muy importante.

La fotografía de marca personal, sí, pero además para hacerla bien, hay dos cosas que son súper importantes. Una es que hay que ser valientes. Hay que ser valientes para mostrarnos porque cuesta, pero tenemos que ser valientes para mostrarnos.

Ser valientes para mostrarnos, significa tener confianza en nosotros mismos y en nosotras mismas y decir mira, me lo he currado, me merezco esto, mira dónde estoy, mira lo que he dejado atrás. Y cuando yo estoy muy orgulloso de eso, entonces es cuando aparezco ahí con todo y aparezco con una actitud de la hostia; ahí salen fotos chulas.

Segundo, honestidad. Imagínate que voy a contratar una foto de esa marca personal. Ahora, vivo en Pamplona y en Pamplona me muevo por determinados sitios. Pero cuando estaba en Madrid yo tenía como mis zonas de pasar mi tiempo libre como Lavapiés o Malasaña. Tenía mis cafeterías o mis bares que me gustaban más. Y luego tengo mis gustos personales.

Con eso es con lo que tenemos que trabajar la marca personal, es decir, si yo soy Iñigo, que voy mucho por Malasaña y que me encanta ir a un garito que es increíble y que no sé qué, pero después decido que las fotos me las voy a hacer en un estudio de fotografía cuando no he estado allí ni cinco minutos de mi vida, pues entonces a lo mejor me estoy equivocando.

¿Qué tipo de ropa me pongo yo, cuál es la ropa que me gusta ponerme? Esa es la ropa con la que tengo que salir, porque es mi ropa, la que yo decido que sea.

¿En qué sitios me voy a hacer las fotos? Pues me voy a hacer en estos sitios que son los que a mí me conecten; esos son los sitios en los que me voy a hacer las fotos.

¿Cómo me voy a hacer las fotos? Pues yo veo referencias visuales. Veo fotos por ahí y de repente hay fotos que me gustan más y otras que me gustan menos. Las que me gustan más tienen más que ver conmigo.

Si, por ejemplo, el tipo de fotografía que me gusta más es el de retrato en exteriores, en la playa, imagínate, en la playa, en la naturaleza, pero de repente decido que me va a hacer fotos con la taza, el Mac y los pies descalzos, a lo mejor también me estoy equivocando, porque yo soy muy de estar en la naturaleza, en el bosque, en la playa: vamos ahí a hacer las fotos.

Si paso mucho tiempo de mi trabajo en una oficina donde hay la taza, el portátil, los pies descalzos, «palante». Eso es lo que tenemos que hacer. Al final se trata también de caminar en los dos códigos. Es decir, se pueden hacer en una misma sesión las dos cosas, pero hay que encontrar un poco lo que le gusta a cada quien.

Es decir, las fotos que te tienes que hacer, son las fotos que te van a gustar a ti; no pensar en gustarle a los demás, porque yo creo que aquí pasa eso, ¿No? Este es el mayor de los problemas. Creo que nos hacemos los fotos para gustar a los demás, para gustar a nuestros potenciales clientes; eso es una equivocación.

A ver, no es una equivocación, entiéndeme, no es que sea un error, pero sí que es verdad que lo más importante de todo es que nos tienen que gustar a nosotros, a nosotras. O sea, yo tengo que estar contenta con estas fotos. Porque si no estoy contenta con esas fotos, no voy a aparecer bien, voy a parecer forzada, voy a parecer incómoda, porque me estoy haciendo las fotos que no me gustan. Pienso que les van a gustar a los demás, pero a mí no me gustan.

Te tienen que gustar, te tienen que emocionar a ti. Tienes que vivir una experiencia bonita tú, porque si vives una experiencia bonita, tú, si estamos en sitios que te gustan, si hacemos fotos que te gustan, esas fotos van a salir de puta madre, así, hablando en plata, sí o sí. O sea, no hay opción de que salgan mal.

 

7. Te estás metiendo en el tema de las sesiones de fotos. A mí me gustaría saber cómo las estructuras y si tienes una sesión previa con esa mujer a la que vas a fotografiar.

Claro, claro que sí. Esto es fundamental. Para mí es imposible trabajar con alguien con quien no he tenido media hora, una hora o el tiempo que sea, antes. Esto sí lo puedo hacer presencial, presencial, absolutamente.

Y si no, pues tenemos las videollamadas, que son maravillosas para conectar más, para tener una relación más cercana.

Íñigo Solá

Íñigo Sola, fotógrafo de marca personal.

 

Esa reunión previa, es absolutamente esencial en mi método de trabajo. Y además es que es muy importante, ya no sólo por el tema de que nos vamos a poner en contacto, a escuchar nuestras voces, mostrar nuestros gestos, etc., sino porque también ahí es donde vamos a empezar el trabajo.

Como te decía, el trabajo de fotografía empieza en esa reunión previa. Hay dos cosas muy importantes que hacemos en esa reunión.

Una, es que tú vas a una sesión de fotos y sabes que acudes con millones de dudas y con millones de miedos. Entonces lo primero que hacemos ahí es derribar o poner las bases para derribar esos muros, de manera fácil, además.

Por ejemplo, ¿qué es lo primero que aparece a nivel de limitaciones o de barreras cuando no vamos a hacer una sesión de fotos?

Bueno, el temazo número uno no soy fotogénica, eso es así. No soy fotogénica, ¿qué me pongo? Es saber si tengo que ir a la peluquería, si me tengo que maquillar, cómo me voy a maquillar, dónde vamos a hacer las fotos…Uy, uy, uy,

Eso es lo primero que aparece. O sea, todo es un desastre. Bueno, pues vamos a ver cómo podemos llegar ahí de manera sencilla, incluso planteándonoslo sólo como un juego que para mí es chulo.

En esa primera reunión, lo primero que hago es escuchar a la persona que me habla de su proyecto, de que para qué quiere las fotos, qué pretende contar con esas fotos. Hay una primera parte de escucha muy importante por mi parte.

Después explico mi método de trabajo, claro y pongo tarea. Pongo tarea que no es para nota, obviamente no hay nota, ni se suspende o se aprueba ni nada de eso, ni tampoco son tareas raras y complicadas.

Se trata de que la persona con la que yo hablo me tiene que pasar referencias visuales. Y esto yo lo trabajo en Pinterest. Si la persona que veo con la que hablo no se maneja en Pinterest, le explico muy rápidamente cómo se hace el tema de organizar tableros en Pinterest, que es muy fácil y muy chulo porque luego se puede compartir por WhatsApp, por ejemplo.

Entonces trabajamos en Pinterest y explico cómo se pueden hacer las búsquedas de tal manera que, imagínate que me dices que eres profesora de yoga, tienes un garito de yoga y quieres hacer unas fotos. Empezaremos a buscar palabras clave que tengan que ver con tu proyecto y con el tipo de fotos que tú quieres.

Escribimos «fotos de yoga» en Pinterest y ahí te van a salir un montón de fotos. De todas esas fotos que te salen, habrá fotos que te gusten más y otras menos. Las que te gustan más las vas guardando.

Todas esas fotos que vas guardando, son las que me compartes a mí y yo ahí tengo una información absolutamente imprescindible que tú me vas a contar a mí. En el momento que yo recibo eso, ya sé que tipo de fotografía te gusta, con qué tipo de fotografía te identificas, sé lo que quieres conseguir.

Luego busco fotos por mi parte y después hacemos un match entre mi moodboard y el tuyo y ese será el moodboard definitivo.

Imagínate que en ese moodboard detectamos que muchas de las fotografías son en un entorno de naturaleza, en la playa o en el parque, ya tenemos posibles localizaciones.

Si, por ejemplo, vives en Madrid, tenemos parques y zonas de naturales en Madrid. De todos ellos, dices mira la que me flipa es esta una localización. Pues bien, ya hemos derribado una de esas limitaciones de dónde me hace las fotos. Bueno, pues ya está, ya es muy fácil.  Las fotos, las propias referencias, nos dicen dónde vamos a hacer las fotos.

Nos van a hablar del tipo de vestuario que nos mola, porque inconscientemente cuando selecciones las fotos, te gusta el vestuario de la gente que se aparece, y te das cuenta de que el vaquero con la camisa no sé qué queda guay y justo tienes uno así. Perfecto. Pues eso lo llevamos.

Nos van a hablar de las poses que nos gustan. Las poses ya sabes que es un cristo también. O sea, ¿cómo me pongo? Pues no hay que hacer nada. Es que no hay que hacer nada, que no es ninguna locura, que no hay que ponerse en ninguna manera, que las referencias nos van a decir, mira qué gesto más bonito con las manos así, me gusta este gesto. Bueno, pues ya está.

Luego sale natural, porque si es un gesto que acostumbras a hacer te va a salir de forma natural, no hay que forzarlo.

Nos van a decir qué tipo de encuadres nos gustan, qué tipo de retratos nos gustan, si son más cerrados y son más abiertos. Todo eso nos van a decir las referencias.

Por lo tanto, ya no hay que hacer nada. Lo único que hay que decidir, es dónde vamos a hacer las fotos, a qué hora vamos a hacer las fotos y qué nos vamos a llevar de ropa para hacer las fotos. Y ya está hecho.

Ir con muchas ganas de disfrutar y a volar.

 

8. ¿Y te ha pasado tener un encuentro para conocer a una mujer y que en principio ibais a trabajar juntos y que luego no ha habido feeling y has decidido no trabajar con ella?

Sí. Por eso es tan importante la reunión previa que te contaba.

Allí no solo hablamos de todo esto que te he comentado ahora, sino que también vemos un poco qué rollo hay entre tú y yo, tanto por mi parte como por la tuya.

Yo siempre lo digo, si en la reunión previa, no has estado cómoda conmigo, no te lo has pasado bien o no sales contenta, hazlo con otra persona, de verdad, porque yo no soy tu fotógrafo.

Es muy probable que yo no sea tu fotógrafo. A lo mejor sí, a lo mejor ha sido una hora tonta, que nos hemos levantado con el pie cambiado. Pero normalmente, uno tiene que pensar, esta reunión me ha gustado por algo, lo que sea, si no nos gusta nada de lo que hemos vivido en esa reunión, es muy difícil que después, en la sesión de fotos, te vayas a sentir cómoda conmigo.

Y a mí me pasa lo mismo, exactamente lo mismo. O sea, yo no podría trabajar con alguien con la que no he tenido feeling en una reunión previa, con la que digo esto no conecta nada conmigo.

No podría porque, estaría mintiendo y a mí me parece que mentir es muy feo. Estaría mintiéndome a mí primero y estaría mintiendo a la otra persona después, es muy grave esto.

No voy a hacer un buen trabajo porque no iba a estar cómodo con ella. Y hombre, pues yo creo que ya por una cuestión de respeto, simplemente, hay que ser honesto y no coger todos los trabajos simplemente por ganarse la pasta; para mí la pasta no es lo más importante.

Obviamente es importante porque todos tenemos que poner unos macarrones encima de la mesa. Pero esto no es lo más importante ni mucho menos.

Para mí, lo más importante es saber o tener ciertas garantías de que con esta persona voy a estar a gusto, de que esa persona va a estar a gusto conmigo y de qué vamos a salir contentos de ahí, o sea, vivir la experiencia sobre todo.

Si yo no me he sentido a gusto o la otra persona no se siente a gusto conmigo y lo hacemos, pues a corto plazo bien, porque me gano el dinero que valga la sesión, pero tengo ahí a una persona que va a quedar descontenta y que me va a hacer una publicidad de mierda porque, obviamente, no la ha pasado bien.

Entonces, me estoy tirando piedras en mi tejado también, cuidado con esto. Y a la inversa, lo mismo si tú te haces las fotos conmigo porque te han dicho que molo, pero a ti no te ha molado nada y las haces igual, pues te tiras piedras en tu tejado, porque las fotos que vas a tener no van a ser las que más te van a gustar.

 

9. Bueno, yo creo que tiene que ver mucho con la honestidad y con tener una cierta confianza con quien estás trabajando.

Sí, sí, totalmente.

A mí me ha pasado de sentir como buenas vibras y tal y cual, en la reunión previa y luego llegar a la sesión y estar bien, pero después en el tema de las entregas de repente te empiezan a marear de unas maneras muy raras.

Yo he tenido malas experiencias. Quién no las tiene, ¿no? También para mí ha sido importante es vivirlas, porque de esa manera también se aprende.

Yo es que lo paso muy mal, esto es muy delicado, porque estamos trabajando con fotos. Por ejemplo, si tengo una tienda de ropa, te mando una prenda que te gustaba, que tengo en la tienda, pero después te la pones y no me gusta, te la cambio y ya está.

Pero, ¿qué hago con las fotos? Es un problema, porque con las fotos, una vez que están hechas ¿te hago otra sesión?, ¿cómo cambio yo esas fotos que están hechas?.

Yo puedo trabajarlas después en posproducción, pero no puedo hacer magia y cambiar una foto por completo en Photoshop. Eso es una cosa que es ridícula, es un problema.

Entonces lo paso mal, porque mi máximo interés es que te quedes contenta. Y cuando tú ves que, de repente, ha habido situaciones en las que no ha sucedido así, pues muchas veces no he sabido ha sabido gestionar ese momento.

Es muy frustrante y como sé que lo paso muy mal con eso, intento evitarlo lo máximo posible. Y aunque te caiga bien y haya feeling, yo siempre digo lo mismo, cuando vayas a contratar un servicio o vayas a comprar un producto o lo que sea, mira bien.

No te quedes con una opción, mira más. Y di bueno, voy a mirar 5 fotógrafos y de esos 5, decido. Pero mira siempre mucho, porque eso te va a dar, una perspectiva más amplia.

 

10. Y hablando del emprendimiento, ¿cuáles crees que son los los pilares más importantes para que un emprendimiento vaya saliendo adelante? Eso por un lado y, por otro lado, ¿qué es lo que peor llevas de emprender? 

Perseverancia, por supuesto y tener confianza en uno mismo. Esto para mí es el pilar absolutamente primero y fundamental y sacrosanto, vamos a decir, o sea, confía en ti a muerte, tienes que ser una reina guerrera de ti misma; como falle la confianza, nos vamos a la mierda.

Paciencia, mucha. Mucha no, toda. Y si puedes comprar más paciencia, cómprate más. Cógete en el Black Friday y cómprate toda la paciencia que te encuentras en Amazon. Te va a hacer falta.

Yo creo que, con confianza en uno mismo, con paciencia y, obviamente, perseverando en el trabajo, porque esto no es estar así y a ver qué pasa, no, sino que siendo constante, pues creo que se puede llegar.

También te digo, hay que escucharse mucho. Esto para mí es muy importante. Otro pilar te diría que es escuchar, escucharse, escucharse, escucharse.

Imagínate que he decidido que voy a publicar tres días en LinkedIn y dos días en Instagram, pero paso una semana del demonio y estoy en la mierda, porque esto pasa y estoy triste y jodido y no sé qué, y no me apetece y no me sale ponerme, pues no te pongas, no te pongas, por favor, no te mates en el camino, no nos matemos, tío, no pasa nada.

A la siguiente semana estarás mejor y ya publicarás o harás lo que sea. Cierra el ordenador, ponte el puto Filmin o vete a dar un paseo o lo que te apetezca hacer, porque es que eso es absolutamente importante.

Date vida, porque si no nos damos vida, luego vamos a estar jodidos. Es que es así. Entonces escúchate. Si estás triste, estás triste. No pasa nada. Haz algo que te vaya a cambiar ese estado de ánimo. ¿Qué te apetece? Llamar a mi amiga, pues llamarle, eso es lo más importante en ese momento, no publicar en no sé que o contestar el email. Llama a tu amiga y tómate el café porque es lo que te hace falta.

Vale, y entonces esto nos lleva a que es lo que más me cuesta en el emprendimiento. Pues precisamente ya te he hablado de mi libro y de mis condiciones y ahora te voy a hablar de cómo las incumplo todas. Pues a ver si me cuesta mucho ser animal de redes.

Yo te he dicho al principio que soy muy social y me encanta la gente, me flipa la gente, pero me flipa la gente cerca, aquí, que yo le pueda dar un abrazo y esas cosas. Yo soy absolutamente drogadicto de los abrazos.

Entonces, cuando no los tengo, me faltan muchas cosas y me quedo muy solo. Esto es muy solitario, tú lo sabes y ahí cuidado porque el niño se pone tristico y a ver qué pasa; hay que gestionar eso.

A mí me cuesta mucho saber que tengo que pasar todas esas horas de soledad peleándome con las redes sociales y con la creatividad para escribir y todo eso, porque hay muchas veces en las que no estás ni preparado, ni animado, ni dispuesto a hacerlo, entonces hay que pelear con eso.

Obviamente, también llevo muy mal la parte burocrática de toda esta movida. Quiero decir, si a mí me dijeran mira Iñigo, o la burocracia que conlleva el tema de ser emprendedor o estudiar marciano e irte a Venus a vivir con los extraterrestres unas convivencias de tres años, me voy a Venus mañana y aprendo marciano en el Duolingo y en donde haga falta. O sea, me parece más fácil.

Porque es una locura. Y a día de hoy, como te he dicho antes, no tengo el volumen de trabajo todavía para poder vivir de esto. Entonces, ¿qué pasa? Que no tengo asesoría ni gaitas. Por lo tanto, yo soy mi asesor laboral, mi community manager, mi todo.

Y hay momentos, cuando hay que hacer lo de las facturas y los trimestres y las vainas, me dan ganas de comprarme una escopeta y acabar con todo el mundo. Pero bueno, es algo con lo que hay que lidiar. Eso sí que es inevitable.

 

Íñigo Sola, fotógrafo de marca personal.

11. Has sacado ya el tema de las redes sociales. Yo sé que tienes presencia muy activa en LinkedIn y en Instagram. Me gustaría saber en concreto qué aporta LinkedIn a tu negocio y si además de estar en Instagram y en LinkedIn estás en alguna otra red y cómo las trabajas, si lo haces de forma distinta en una y otra. 

Estoy en LinkedIn y en Instagram; sobre todo, en LinkedIn.

Para mí, LinkedIn es la number one de todo. Y creo que esto es importante. Uno puede tener dos redes, tres, las que sea. Para mí, más allá de dos redes, me parece un poco loco, pero bueno, cada quien gestiona su tiempo y hace sus cosas, pero siempre que andas en más de una red, creo que es muy importante el decidir cuál va a ser la principal.

Es decir, hay una que tiene que ser la red, la primera. En mi caso es LinkedIn, donde me permito menos fallar que en Instagram.

En Instagram hay veces que publico y otras veces que no. Y ahí ando. También las voces por ahí que me dicen Iñigo, eres fotógrafo, no seas cabrón, que tienes que estar en el Instagram y no le está haciendo ni caso. Me parece guay, pero yo los miércoles, por decirte algo, me quiero ir al cine, me apetece tomarme unas cervezas con mi colega y eso sí que es importante. Y los domingos me voy al monte. Y eso no lo voy a cambiar.

Entonces ¿a mí LinkedIn que me aporta? pues muchas cosas, pero te diría que si tuviese que decir algo así como muy concreto, sería comunidad, comunidad y comunidad. Es espectacular. En diciembre (2021) hizo un año más o menos que estoy en LinkedIn en modo hiperactivo. Es increíble.

El rollo de la comunidad es espectacular. Se generan contactos muy bonitos. A veces me ha pasado de tener algo que me bloquea aquí y me sale esto tal y cual. Y llamas a tu amiga copy o a la que es consultora de marca o en tu caso, mentora, que tengo este problema tía, no sé cómo salir de aquí y la peña te ayuda, no te pide que contrates sus servicios, no te han vendido nada, sólo te han ayudado.

Esa red es espectacular en ese sentido. ¿Qué me gusta también?. Pues fíjate, de LinkedIn, me mola mucho el motor de búsqueda que tiene, me parece una puta barbaridad. Es algo que no utilizaba hasta hace poco, ¿eh? Hasta hace tres meses te diría que no empecé a utilizar el motor de búsqueda bien utilizado, porque antes lo usaba, pero lo usaba mal.

De repente empezar a ver todas las posibilidades de filtrado que tienes ahí es increíble. Me tiene enamorado.

Y luego el tema de que yo para trabajar en LinkedIn lo que necesito es mi ordenador y trabajo muy cómodo con él; Instagram, me demanda mucho el móvil, el puto móvil no puedo con él.

No me llevo bien con el móvil. Cuando vivía en Madrid, e iba en el metro, lo que me dedicaba era observar a la peña. Tú veías así todos y todas (sin levantar la vista del móvil).

Y yo pensaba, el fin del mundo, el apocalipsis, era para mí eso. Entonces tú sales del metro, del Apocalipsis y estás muy triste. Y digo ¡ay!, yo no quiero ser esa mierda.

Aparte que Instagram te exige 300 mil veces más para tener crecimiento que LinkedIn, tienes que bailar en los reels, hacer historias que te flipas, hacer unas publicaciones que te quedas majara, etc.

 

12. El algoritmo es absolutamente diferente: el algoritmo de Instagram es totalmente de hacernos esclavos de la herramienta.

Absolutamente, absolutamente.

Eso que acabas de decir es muy importante. Yo te he dicho antes que lo de ser animal de redes lo llevo raro.

Mira, y te voy a decir así: yo me fui del trabajo de fábricas y dejé de trabajar en fábricas porque quería dejar de ser esclavo.

Si yo me llamo emprendedor y me monto mi rollo por mi cuenta es porque quiero ser más libre y menos esclavo, no al revés.

Si, de repente, yo hago eso para ser más esclavo, pero en vez de mi jefe que se llama Manuel, mi jefe es un algoritmo que sé que no sé ni cómo se llama, entonces me he vuelto loco.

Entonces, claro, LinkedIn me demanda menos, me exige menos para para tener cierto crecimiento  y cierta relevancia.

Estoy muy cómodo ahí y además aprendo mucho, porque también el código de conversación que se da en LinkedIn me parece que es muy desde el respeto, muy desde el cariño, en general.

No es Twitter ni vainas de estas, que todo el mundo se las anda a los golpes ahí, entonces me gusta mucho. Me gusta mucho, mucho, mucho, mucho. Estoy encantado.

 

13. Y cuéntame qué proyectos tienes en marcha para los próximos meses.

¡¡Ahhhh, o sea que quieres que te de exclusivas!!

Vale, yo hago fotos; tengo un servicio de foto de marca personal y corporativa.

Cuando trabajé con Mariam la mentoría (que me voló la cabeza, como a ti, me imagino; de hecho, todavía estoy procesándolo) una de las cosas que me pasaba a mí con Mariam, bueno, no con ella sino que me pasaba en el proceso con Mariam, fue que claro, yo me flipé en seguida porque quería sacar no sé cuántos productos y no sé qué cosas y me estaba equivocando.

El tema de sesiones de fotos de marca personal, de alguna manera ya lo tengo más o menos testeado, he encontrado un método de trabajo, o sea, ese servicio, lo tengo trabajado ya.

Para mí, era muy importante durante este tiempo, no pretender hacer nada más que eso, hacer un servicio de fotos de marca personal. ¿Por qué? Porque necesitaba trabajar y testear eso primero, necesitaba llevarme un feedback de ese servicio. Y una vez que con ese primero bien cogido, plantearme más allá.

Ahora mismo, sí que estoy en ese punto de ver un poco qué más voy a hacer. Y en exclusiva te digo, Ene (aquí sonaría un tambor), que voy a hacer vídeo también de marca personal. ¿Por qué? Porque lo he estudiado, me he preparado para ello, porque me lo debo a mí mismo, porque me flipa el cine y tengo el ojo entrenado.

Y también porque, muy importante, cuando salí de la escuela y tenía esta formación, no me sentía capaz de hacer vídeo a la gente porque creía que no era suficiente, pero sí lo sé hacer, así que, como sí lo sé hacer, lo voy a hacer.

Esto es lo que voy a sacar. Ahora mismo yo no tengo ningún vídeo hecho de marca personal, sí que es verdad que estoy pensando muy mucho cómo lo voy a lanzar y cómo lo voy a proponer para, no sé, hacer unas dos o tres primeras sesiones de vídeo, que no sé si pasará por hacer una oferta primero; eso lo tengo que pensar. Pero vamos, lo voy a lanzar y yo pretendo hacerlo en este primer trimestre de este año.

 

14. Y cuéntame cómo o dónde te ves, o qué te ves haciendo de aquí a cinco años, 10 años. ¿Sigues siendo fotógrafo?

Sigo siendo el fotógrafo, eso seguro. Yo voy a ser fotógrafo hasta que me muera. Y después de morirme también. No sé cómo, pero lo seré.

Íñigo Solá

Íñigo Sola, fotógrafo de marca personal.

Fotógrafo de marca personal y videógrafo de marca personal, porque estamos hablando de que voy a sacar vídeo. Además, alguien que ya dentro de 5 años pueda llegar a ser un referente. Eso me molaría mucho. No por una cuestión de ego, obviamente, porque no estamos hablando de una cuestión de ego, sino por una cuestión de que, bueno, si uno es un referente es porque ha hecho las cosas bien y porque hay gente detrás muy contenta, mucha gente, muy contenta.

Nada me gustaría más que tener una cantidad de gente importante por detrás, que estuviese feliz y contenta haberme conocido, joder, ¡cómo no! Entonces eso me gustaría mucho. Esto, en cuanto a lo profesional.

Me gustaría seguir siendo capaz de sentirme absolutamente niño y curioso con todo, seguir siendo capaz de ir al cine en pelotas, que digo yo, y vivirlo como un adolescente, no en cine, sino todas las experiencias de la vida.

O sea que, cada vez que conozco a alguien que de repente parezca, que sea la primera vez que veo el mar. Eso es lo que me gustaría que me siguiera pasando, porque ya me pasa.

Y luego, en cuanto a lo personal, pues vamos a hablar de sueños. Como he dicho, me gustaría vivir muy cerca del mar;  muy cerca, es muy cerca.

Fíjate, esto va a estar chulo, creo. Te voy a hacer una confesión que no la he hecho a nadie, así que prepara boli. Yo he sido siempre un tío muy solitario, muy de que yo soy un pájaro, que vuelo libre, el llanero solitario.

Y, de repente, estoy empezando a notar que lo de compartir mi vida cada vez me hace mucha más gracia la idea y me apetece mucho más. Y esto tiene que ver porque como voy conociendo muchas mujeres maravillosas, digo joder, hay algunas con las que me gustaría quedarme.

Qué guay estaría yo con alguien así al lado. Me gustaría vivir en pareja, me apetecería muchísimo, muchísimo, y quiero tener un perro que se llame Patxi. Eso es así, se va a llamar Patxi.

Va a ser un perro más bien pequeño. Me gustan los perros pequeños y graciosos. Tiene que ser muy gracioso. Los perros son todos gracioso, pero Patxi tiene que ser muy gracioso, porque yo no soy un payaso que flipas.

Entonces, con mi perro Patxi, paseando por la costa de donde viva, con mi chica y haciendo fotos, pues lo único que puedo ser es absolutamente feliz.

Esto es lo que me gustaría que pasara. Ya veremos. A ver, dentro de cinco años hablamos.

 

15. ¿Qué consejos le darías a alguien que está pensando en reinventarse profesionalmente a través de un emprendimiento?

Tiene que ver con lo que te comentaba antes con el tema de los pilares. Bueno, ser consciente de que te vas a llevar muchas hostias como panes y estar preparado o preparada para eso.

Pero, sobre todo, el primer pilar que te he comentado ya. Tienes que tener absolutamente fe ciega y total en ti. Además, por una cosa muy simple, porque es que eres capaz, es que yo creo que todo el mundo es capaz.

Yo creo que la gente tiene mucho talento. Lo que pasa es que hay que descubrir en qué.

Si, de repente, descubres eso que te hace vibrar y te hace una cosa por dentro que se te va la cabeza, hazle caso a eso, escúchalo todos los putos días, escúchalo, di que tú eres eso.

Si es la fotografía y di que eres fotógrafo desde el primer día. Me da igual que hayas hecho dos fotos de mierda, eres fotógrafo. Si tu rollo es que eres pintora, di que eres pintora desde el primer momento, desde que te compras las Plastidecor, eres pintora.

Si eres mentora porque te apasiona el rollo de estar ayudando a la gente y tal y cual, eres mentora desde el minuto uno. No eres mentora cuando ya tienes un trabajo. No, no, no. Desde el minuto uno lo eres, porque eso es muy importante.

Soy fotógrafo, hoy y mañana, y al otro y al otro. Esto es lo que yo soy. No soy operario de fábrica, soy fotógrafo.

Creer mucho en eso, mucho, mucho, mucho. Y si es algo que te apasiona, hacerlo mucho porque no te va a costar, no te tiene que costar hacerlo.

Es decir, si es algo que te cuesta mucho, algo que te supone un esfuerzo descomunal hacerlo, no es lo tuyo, tienes que buscar otra cosa.

Cuando encuentres eso que no te cuesta esfuerzo hacer y que te apasiona y que te engancha mucho, hazle caso a eso, escúchalo y «palante», como un animal.

Porque si te gusta, si estás convencido, si te sabes escuchar y si crees mucho en ti, lo único que necesitas es paciencia y que pase el tiempo.

También te digo una cosa, yo la cultura del esfuerzo y de la actitud tampoco soy pro eso, porque no todo el mundo puede llegar. Eso es así. Hay circunstancias y circunstancias y las casillas de salida de cada quien son diferentes.

Imagínate, si estamos hablando tú y yo aquí, que yo te he dicho antes que vengo del barro, pero yo soy consciente de que un niño que por azar nace en Siria y le toca ser un refugiado de guerra, joder, pues lo de ser fotógrafo, a lo mejor le va a costar más, ¿sabes? por su casilla de salida. Por eso hay que tener cuidado con los mensajes.

Yo creo que, sobre todo, es decirte todo el tiempo que tú eres eso, creer en ti a muerte y tirar para adelante. Y sobre todo, y esto no lo he dicho y es muy importante: pide ayuda, pide ayuda, pide ayuda, pide ayuda, mucha.

Levanta la mano, empieza a hablar a la gente, háblale a todo el mundo, que te emocione y que creas que te puede ayudar y no tengas miedo para hablarle a la gente y escúchales mucho, porque son gente que a lo mejor tiene un gran recorrido, déjate ayudar: pide ayuda y déjate ayudar.

 

BONUS

Conoce un poco más a Iñigo, a través de sus recomendaciones:

Disco: Idiot Prayer de Nick Cave.

Libro: Éramos unos niños, de Patti Smith.

Película: Fue la mano de Dios, de Paolo Sorrentino.

Serie: Fargo.

 

? Dónde puedes encontrar a Íñigo:

Página web:Iñigo Sola

Linkedin: Íñigo | LinkedIn

Instagram: @_inigosola

 

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