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Me reinvento, luego emprendo Vicky Bonanni

ME REINVENTO, LUEGO EMPRENDO: VICKY BONANNI

ME REINVENTO, LUEGO EMPRENDO

«Me reinvento, luego emprendo», es un rinconcito para ti, en mi web, que es tu casa.

Para que cuentes tu camino de reinvención profesional, emprendiendo.

Pero también, es tu espacio, si buscas inspiración en las historias de otros.

Porque emprender es una aventura maravillosa, pero aún lo es más, si lo haces en compañía.

Vicky Bonanni, consultora de marca personal

Vicky Bonanni, consultora de marca personal

 

VICKY BONANNI, consultora de marca personal.

Hoy te presento a Vicky.

Se define como una mujer con garra.

Como culo inquieto que es, ha vivido en tres continentes.

Uno de ellos, África marcó mucho de su vida actual porque allí descubrió lo que le hacía vibrar: la formación.

Estudió electrónica y, posteriormente, en la universidad, económicas, aunque nunca ejerció como economista.

En la actualidad, como consultora de marca personal, ayuda a sus clientas a diseñar el primer servicio o los servicios complementarios dentro de la escalera de valor, es decir,  a monetizar el conocimiento, trabajando la marca personal.

Amante de la formación continua y de la lectura, intenta cuidar su energía a diario para poder gestionar bien su negocio.

Le encanta la playa en cualquier época del año y disfruta de las sobremesas con amigos.

En nuestra charla, Vicky repasa su trayectoria profesional, qué le llevó a emprender, a qué se dedica en la actualidad y cuáles son sus próximos proyectos.

Vicky transmite un mensaje claro: antes de decir hacia dónde vas a ir, párate y busca en ti aquello que realmente quieres hacer, aquello que disfrutas y busca por dónde puedes lograrlo, en qué camino.

Espero que, como a mí, te llegue y te inspire.

 

1. Vicky, cuéntame quién eres, cómo te defines.

A nivel personal me defino como una mujer con garra.

Reconozco que siempre he ido y voy por lo que deseo, aunque con mucho miedito, aunque no sepa lo que me depara el destino, aunque me encuentre con voces que me dicen que por ahí no, yo, si lo siento, lo vivo.

Por eso me defino como una mujer con garra.

 

2. ¿Cómo ha sido tu trayectoria profesional? ¿Me cuentas cómo ha sido tu proceso de reinvención? ¿A qué te dedicas en la actualidad?

A los 18 años ya era técnica en electrónica.

El paso siguiente, la universidad. ¿Qué vas a hacer? ¿Ingeniería? ¡No!

Economista, eso sí. Me encantan los números, son mi fuerte, más que la parte social (esta la he ido cultivando con los años).

Elegí economía porque tenía algo que ver con la sociedad, con la parte humana de esa variable que es muy subjetiva.

Y me metí a estudiar economía para aprender, porque como economista pura nunca ha ejercido.

Cuando empecé la universidad, en Argentina había tres turnos.

Yo estudiaba en el turno de noche, con la perspectiva de poder hacer algo durante el día.

La cuestión es que vivía lejos de la uni, con lo cual conseguí un trabajo y un mini piso y me fui a vivir sola.

Fui a trabajar a un despacho contable. La economía no es lo mismo que la parte de análisis de la empresa; por lo menos a nivel carrera universitaria, son cosas diferentes.

Empecé a trabajar ahí con 18 años. Imagínate de técnica en electrónica a hacer contabilidad y liquidar IVA e impuestos.

Y descubrí mi primer mentor

La persona para la que trabajaba, Pedro, era un tipo que se había hecho también con otra persona que le había enseñado.

Por lo tanto, él tenía esa capacidad de transmitir conocimiento.

Así que, poco a poco, fui aprendiendo diferentes áreas de la parte de liquidación de impuestos y de llevar contabilidades, mientras iba estudiando.

Cuando él creyó que yo ya estaba formada, fui nexo entre las diferentes empresas y el despacho.

Lo bueno de esto, es que no solo aprendí de contabilidad e impuestos.

Aprendí a gestionar un negocio, porque él llevaba su propio despacho y la atención al cliente, porque dedicaba tiempo no solo al personal que tenía dentro de la oficina, sino a estar con sus clientes, a ver sus necesidades.

Eso me ayudó mucho con mis negocios a posteriori.

Con 25 años más o menos, monté mi propio despacho, con un grupo de compañeros de la universidad.

Yo estaba tan feliz como una perdiz, porque en ese momento pensé que eso iba a ser para toda mi vida.

Hacer ingeniería fiscal, como digo yo, que es ir por el límite…me encantaba y lo disfrutaba.

Me duró un par de años. Llegó un momento en que ya no me apetecía, todo me parecía rutinario, no me vibraba, no podía.

Sabía que no iba a hacer eso el resto de mi vida, pero no sabía tampoco qué coño quería, literalmente, es que no sabía lo que quería.

Yo digo que las casualidades no existen, existen las causalidades.

Uno de mis socios era un excelente jefe de recursos humanos y de recursos con clientes.

Le llamábamos «Figureti» porque tenía la capacidad de estar en el lugar indicado, con la persona indicada, para generar clientes. Una habilidad que yo admiraba.

Hace una cita con una persona, la deja tirada, la atiendo yo y me cuenta que buscan gente para un proyecto en África.

Le propuse ser una de las personas que se postulaba, además de conseguir más gente.

Y me presento a la entrevista, me aceptan y en 15 días estaba volando a Guinea Ecuatorial.

Ahí crucé el charco por primera vez, para trabajar fuera.

África fue un antes y un después. Guinea Ecuatorial para mí fue un gran punto de inflexión en mi vida.

Estuve allí en el proyecto tres años. Trabajaba para una compañía canadiense auditando petroleras para el gobierno.

Cuando se acabó el proyecto, me volví a la Argentina, pero tenía claro que no iba a volver al despacho: lo vendí.

En Guinea había descubierto mi pasión. Así que, con una maleta y un contacto, crucé de nuevo el charco y esta vez me vine a España, donde resido actualmente.

Llegué con una mano atrás y una delante y a los 15 días estaba trabajando de profesora de apoyo universitario.

La formación, la enseñanza, que era lo que yo había descubierto, me llenaba el corazón.

Esa persona que me contrató, tenía una agencia de estadística, es decir, yo podía haber ido a trabajar dentro del despacho a picar datos.

Pero también tenía una academia de formación y me ofreció eso.

Trabajé allí 7 u 8 años.

Y me monté una academia de apoyo universitario con una amiga.

Creé mi primer negocio aquí en España.

Aún está. Lleva diez años en el mercado.

Me encanta formar, dar clases, enseñar, transmitir conocimiento, pero no solo el conocimiento teórico, porque yo daba clases de asignaturas que había vivido en carne propia como contabilidad, liquidación de impuestos, …

No solo tengo la visión teórica, sino la práctica, todo lo que puede suceder.

Pero ¿qué pasa? Que el cliente ideal dejó de ser mi cliente ideal.

Digo que los chicos, las generaciones que vienen, han cambiado mucho para mi gusto, no tan bonito como me gustarían en algunas cosas y yo me he vuelto más adulta.

Y entonces ya no me siento ni cómoda ni con ganas de luchar contra otras cosas que traen los adolescentes, que no son mi responsabilidad, sino la de sus padres.

Por lo tanto, a finales de 2019 me volví a formar, en este caso, en marca personal. Y creé mi negocio en paralelo.

Sobre todo cambié el enfoque. Sigo formando, sigo transmitiendo mi experiencia, en este caso, a emprendedores; cambié el nicho.

Porque pienso que a esta altura de mi vida puedo aportar más ahí que dando clases de apoyo universitario.

Tengo un bagaje, un recorrido de negocio, tengo un recorrido en formación. Y creo que el mix es potente.

He sido una mujer que siempre me ha adaptado, reconozco que soy muy flexible aunque parezca que no.

El hecho de haber vivido en tres continentes, con tres idiosincrasias y tres culturas distintas, Europa, América y África, considero que eso suma a mi diferenciación como profesional.

Mi negocio de la academia sigue funcionando, pero en la actualidad me dedico a la marca personal.

 

Vicky Bonanni, consultora de marca personal

Vicky Bonanni, consultora de marca personal

 

3. Me has dicho que siendo relativamente joven, con poco más de 30 años estuviste en África como auditora para compañías petrolíferas. ¿Qué significó para ti ese tiempo allí? ¿Tiene algún impacto en tu vida a día de hoy?

Para mí fue uno de los grandes hitos de mi vida.

Yo tengo hitos chiquititos, pero ese fue el que yo considero mi gran hito.

Fue un desafío y una oportunidad al mismo tiempo.

Un desafío profesional porque mi especialidad no era la auditoría, con lo cual a nivel profesional tenía que ahondar en algo que no era de mi dominio totalmente.

Luego el idioma, porque yo trabajaba para una compañía canadiense y el inglés, en la época en que yo nací, no se le daba tanta importancia como ahora.

La ventaja es que en Argentina, al no estar las cosas traducidas, sino subtituladas, tenía mucho oído. Pero no voy a decir que era bilingüe.

Culturas diferentes, es decir, los jefes de equipos de una compañía canadiense y, además, trabajar en el entorno de África, desde la idiosincrasia de esos países que no tienen nada que ver con lo que nos cuentan, con lo que se imagina uno.

Pude descubrir realmente qué era lo que me hacía vibrar.

Como complemento, la compañía tenía que hacer proyecto social. Todas las compañías extranjeras ahí tienen que hacer algún tipo de aportación social. E hicimos una formación para empleados del Ministerio de Hacienda y Presupuesto y dicté yo esas formaciones.

Cuando la gente con los recursos que tiene, en los lugares donde dábamos clase, con la malaria un día sí y un día no, y les veías que llegaban con una ilusión, con una alegría por querer saber…

Eso para mí no tiene precio. Y esa recompensa de esa gente, el cariño, todo lo que ellos me dieron, fue lo que me llevó a darme cuenta de que eso era lo que yo quería.

Yo quiero poder dar una formación de lo que fuere y que la gente se vaya con ese sabor de boca. Esto me hace feliz.

Entonces tuve muy claro que dejaba el despacho, que no era lo que quería, que no era para mí.

Al menos intentarlo, porque mi corazón me decía que era por ahí.

África para mí fue decisiva y marcó mucho de mi vida actual.

 

4. Contabas que cuando volviste a Argentina vendiste tu parte de del despacho. ¿Qué fue lo que te llevó a tomar esa decisión? 

Pues mira, se mezclaron un par de cosas, tanto profesionales como personales.

A nivel personal, sentía la necesidad de cortar el cordón umbilical con mi familia, que dependía mucho de mí.

Yo pensé que poniendo tierra de por medio se iba a solucionar. Y no, la realidad es que no, pero bueno…

Y luego me di cuenta de que necesitaba crecer. Y crecer profesionalmente no era tener un despacho más grande o clientes más potentes.

Crecer para mí era ir por eso que me decía el corazón, es decir, transmitir conocimiento. Porque ya tenía experiencia. Era una mezcla de «esta es la bendita teoría y esta es la realidad».

Soy un culo inquieto. La posibilidad de conocer, de descubrir, también me llevó a mover ficha.

Yo creo que no nací para estar ni en una ciudad, ni en una casa, ni en un trabajo toda la vida.

Si me surgiera ir a trabajar cuatro, cinco meses a otro lugar o un año, cerraría la puerta y me iría.

Mi sensación de arraigo o de pertenencia no va con un lugar físico o un grupo de personas.

Yo tardé diez años en volver a ver a mi familia cuando me vine a España y volví por una cuestión de salud de mi abuela.

No hubiera vuelto en ese momento, porque no era mi momento.

En ese aspecto fueron varias cosas las que me llevaron a hacerlo, pero lo que tenía claro es que los tiros no iban por el despacho y dije «me voy».

Como siempre dicen, a casa de mama siempre puede volver. Si las cosas no funcionaban podía volver a casa de mi madre mientras volvía a montar algo en mi país.

Me fui con esa tranquilidad de que siempre se puede volver a casa.

 

5. Muchas mujeres emprendedoras con las que hablo o a las que entrevisto, me dicen que uno de sus principales problemas a la hora de emprender es la falta de apoyo por parte de su familia o de su entorno más cercano. ¿Es tu caso o tú tienes apoyo por parte de tu entorno?

Sí.

Mi abuelo tuvo su propio negocio de su profesión. Era cerrajero, tuvo un oficio y siempre trabajó solo.

Era cerrajero de instituciones bancarias. Me refiero a que no era el típico de la puerta de casa, que también lo hacía a veces.

Él tuvo su propio negocio de eso de toda la vida.

Mi padre trabajaba para una empresa, un día lo despidieron y se buscó la vida trabajando.

Mi madre se jubiló a los 60 y pico de años de maestra y emprende. Le gusta tejer gorros y bufandas. Lo publica en redes de WhatsApp y vende.

La cultura emprendedora ha estado siempre en mi casa; la mayor parte ha tenido negocio o tiene negocio propio, independientemente de que hayamos estudiado en la universidad, una cosa no quita la otra.

Creo que también tiene que ver con la cultura de aquel lado del charco.

La cultura emprendedora, «me lo monto yo», es más habitual.

Es más, trabajar para el Estado es como que eres un parásito. En algunos momentos ha estado mal visto, como apoltronarse, no hacer nada, …

Entonces vengo de una cultura diferente. Considero que allí, en general, hay más apoyo a que cada cual se monte su negocio, su emprendimiento, más que trabajar para una gran institución pública o privada.

 

6. ¿Cómo es un día tuyo de trabajo? ¿Qué es lo que no te puede faltar, lo que no es negociable?

Mis días de trabajo son bastante variopintos. Yo reconozco que la agenda se va creando semana a semana.

Trato de trabajar por bloques, que me he dado cuenta de que me resulta más cómodo.

Cualquier día no me pueden faltar: mi tiempo de desayuno, mi caminata, algo de ejercicio de fuerza aunque sea en casa mi media horita y mi siesta de 20 minutos.

Te cuento lo de la costumbre de la siesta: yo me quedaba siempre de corrido en la academia.

Mi madre un año que vino me dijo «ven que yo te preparo la comida y luego te vas».

Después de comer me decía «vale, ahora descansa 20 minutos y yo te despierto» y esos benditos tres meses de 20 minutos hicieron que me aficionase a las siestas. Y para mí son sagrados esos minutos, porque me recargan de energía.

Obviamente, hay veces que no puedo. Pero trato de organizarme para tener ese tiempo de descanso.

Yo siento que si no estoy bien no puedo gestionar mi propio negocio, que depende de mi energía, por eso intento cuidarla a diario.

Tengo días de mierda como todo el mundo, claro, pero el hecho de mantener esos rituales hacen que  mi nivel de energía vaya hacia donde yo quiero.

 

Vicky Bonanni, consultora de marca personal

Vicky Bonanni, consultora de marca personal

 

7. ¿Crees que es posible trabajar en lo que a uno le gusta o apasiona?

Sí, siempre y cuando haya un mercado que esté dispuesto a pagar por lo que tú haces, si no, tienes un hobby muy caro.

Podemos decir que hay mercado para casi todo; el punto es encontrarlo. Entonces ahí sí puedes vivir de lo que te apasiona y te gusta, pero hasta que no encuentres ese mercado, ese cliente dispuesto a pagarte por eso, tienes un hobby caro, caro.

Si tienes un jeque árabe que te mantenga y lo puedes hacer, genial. Pero si tienes que comer, pues tendrás que buscar el mercado, obviamente.

Yo siempre digo que hay un roto para un descosido.

Por lo tanto, a lo mejor el mercado o tu potencial cliente o nicho no lo ves en este momento, pero si realmente quieres hacer eso, podrás buscarlo para encontrarlo o generarlo.

La demanda también se genera.

 

8. Vamos a  hablar de marca personal. Como especialista en personal branding, ¿cuáles son los mayores errores que cometen o cometemos quienes vendemos servicios digitales, en este tema?

Lo primero, no trabajar con estrategia la marca personal. Estamos en un mundo en el cual existen muchas personas vendiendo lo mismo.

Por lo tanto, o compites por precio o trabajas con estrategia tu marca personal que te permite diferenciarte y trabajar desde otro lado.

Y el segundo gran error que noto es no tener como centro a su cliente.

El profesional se centra mucho en él mismo y en su servicio, y el cliente, ¿qué?

Creo que son los dos grandes errores que se cometen de manera más habitual.

Vicky Bonanni, consultora de marca personal

Vicky Bonanni, consultora de marca personal

 

9. ¿Por qué crees que es tan importante trabajar la marca?

Primero hay que dejar claro que la marca es la percepción que los demás tienen de uno.

Entonces, bajo ese punto de vista, para mí es el activo más valioso que puede tener un negocio.

Si le preguntas a Coca-Cola qué es lo más importante es su marca, no son las fábricas, ni la fórmula; es la marca Coca-Cola.

Entonces, la marca para mí es un activo súper importante, porque si mi marca es fuerte, no importa luego lo que yo haga o a lo que me dedique; mi marca está por encima.

Y Coca-Cola ahora sacará un refresco en color violeta o en color verde y le pusiera «Coca-Cola otoño», vendería porque es Coca-Cola. Ese es el punto.

En segundo lugar, porque se genera autoridad. No se trata solo de ser un profesional que sabe, sino que haya experimentado en sus carnes.

El saber y la experimentación realmente hacen al conocimiento; así es como se genera esa autoridad.

En tercer lugar, generar confianza, con la que habrá menos fricción a la hora de la venta.

Y por último, la otra que te diría es crear una red de contactos valiosos. Si la sabemos trabajar puede abrir una cantidad de oportunidades infinitas.

No importa para quién trabajas. No importa que seas emprendedor o trabajes por cuenta ajena. Creo que trabajar con estrategia la marca personal es clave.

 

10. ¿Cómo ayudas a tus clientes? O clientas, que no sé si solo trabajas con mujeres.

Mira, de momento, estoy trabajando con mujeres, pero no descarto trabajar con hombres.

Reconozco que la energía masculina me mola. Por eso las mujeres son con garra, es decir, son mujeres, pero tienen una energía muy potente.

Entonces, de momento trabajo con mujeres

Ayudo a monetizar el conocimiento, trabajando la marca personal.

Dentro del procesos de marca personal, tenemos la parte de diferenciación, es decir, trabajar a través del autoconocimiento cómo encontrar tus puntos diferenciadores de forma estratégica, con una visión interna, la parte de monetización y luego promocionar tu marca.

Por mi background, por mi experiencia, mi fuerte es la parte del medio, la monetización del conocimiento, aunque hago procesos completos.

Ayudo a diseñar el primer servicio o los servicios complementarios dentro de la escalera de valor.

Le estoy dando una vuelta ahora a raíz de unos proyectos que me han salido, a trabajar un poco más esa parte.

Yo he descubierto que, en los tiempos que corren, trabajar tu marca personal es clave para cualquier cosa.

Y yo lo digo siendo una persona que no era consciente de la marca personal hasta el 2019, hasta que entré en este mundo y fui consciente de que yo tenía marca.

O sea, yo ya era marca. A mí me venía a buscar gente y me decía: «tú eres Vicky, la profesora de contabilidad» o «tú eres Vicky, la profesora de fiscal».

Yo ya había dejado huella y percepción como buena profe en alumnos y eso se había ido corriendo con el boca oído.

No era consciente de esa huella o de cómo era percibida, de tal manera que la gente me venía a buscar.

Para mí la marca personal es un proceso de tres patas y tú como ingeniera sabrás que algo apoyado sobre tres patas, no se va a caer.

 

11. Amadas y odiadas a partes iguales, las redes sociales. ¿Qué importancia tienen en tu negocio y en cuáles trabajas y o tienes presencia?

Hoy en día yo creo que deberían tener un medio de comunicación, una red social, tanto quien trabaja en digital como quien trabaja en offline.

Pero si te especializas en servicios digitales, lo lógico es que tengas algún tipo de red social.

Son importantes, pero pienso que no tiene que ser la única forma de estar en contacto con el mundo.

La gente «googlea». La gente antes de contratarte va a Google y pregunta servicios de marca personal y salimos ahí un listado.

La gente investiga. Si no estás en redes sociales, salvo que lleguen a ti por boca oído, no tienes un blog, no tienes un Instagram, un LinkedIn, un YouTube, lo que fuere, es que no existes.

En cierta forma no existes. Por la forma en que hoy se buscan los servicios. Antes se buscaba más preguntando al vecino. ¿Conoces un mecánico de confianza? Sí.

Hoy no; hoy le preguntamos al tío Google.

Creo que sí son importantes, pero también que no debemos descuidar la parte del presencial, el buscar generar presencia en el plano físico: reuniones de networking, eventos, etc., porque es otra forma de generar red y de estar presentes.

¿Y cuáles tengo? Pues trabajo dos, LinkedIn e Instagram.

Hay otras que están dando vuelta por ahí, como dices tú, algún día YouTube, no sé qué.

Y el podcast que tengo compartido con otras tres colegas de marca personal. Llevamos un año y veremos si lo continuamos. Pero este sí que ha sido un hobby.

 

12. ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre, Vicky? 

Me gusta la playa.

En invierno, verano, otoño. Me da igual.

También me gusta mucho leer, mucho.

Disfruto las sobremesas con amigos. Cuando voy a comer o cenar, sé cuándo empiezo pero no sé cuándo termino,  lo que más disfruto es la sobremesa.

Y luego me gusta mucho estar sola, me llevo muy bien conmigo misma. Me ha costado, ¿eh? Esto no es de toda la vida. Me ha llevado tiempo disfrutar de ello y que no me joda estar sola.

Es más, muchas veces necesito, me apetece, estar sola, ir a mi bola.

Vicky Bonanni, consultora de marca personal

Vicky Bonanni, consultora de marca personal

 

13. Sé que recientemente te han fichado para la Escuela Brandea. Me gustaría saber qué rol vas a tener en ella y qué crees que puedes aportar tú a la escuela.

Estoy súper contenta.

En principio, un rol que es continuo es el de ser consultora de marca.

Pero en la escuela trabajamos por proyectos y hay varios proyectos en marcha.

En este momento lidero el proyecto del podcast de Brandea, co-lidero con Marta un nuevo programa de implementación del método Brandea y participo en otro proyecto, donde no me toca liderar, que es la estrategia de ventas de la escuela.

Lo bueno de la escuela es que hay co-creación todo el tiempo. Todo el equipo, que somos Ana Soler, Lorena Ge, Marta Quintana, Ana Milián y yo, cada cual con su rol, vamos trabajando y hay líderes y colíderes, pero es co-creación continua y eso mola un montón.

¿Qué creo que le puedo aportar? Sobre todo la experiencia.

Porque a nivel negocio, en cantidad de años, soy la que más experiencia tiene de todo el equipo, la que empezó a emprender más jovencita y ha hecho muchas cagadas y muchas cosas buenas, por lo cual he generado muchos aprendizajes.

Entonces creo que mi mayor aporte no es tanto la teoría, sino la experiencia vivida.

 

14. ¿Qué proyectos tienes en marcha o en mente con tu marca para los próximos meses?

Mi servicio estrella, es un programa para diseñar e implementar una cartera inteligente de servicios basada en tu escalera de valor.

Le estoy dando una vuelta para incorporar el tema de «los números».

Cuando yo corté con el despacho, en cierta forma corté con toda esa parte de mi conocimiento de negocio puro y duro, de tener en cuenta rentabilidades, análisis de costes.

Toda esa parte la hacía para mí y lo hago para la academia porque es mi propio negocio.

Pero hacia afuera, no.

Sí para alguna clienta que me lo ha pedido, pero no lo ofrezco.

Entonces quiero darle una vuelta y a ese servicio estrella incorporar los números.

Sé que hay una necesidad en el mercado y estamos pensando en facturar, pero no en rentabilidades.

Y si yo facturo lo mismo que me gasto, pues el negocio no va para adelante ni para atrás.

Por eso quiero incorporar el tema del análisis de números a los servicios de mi negocio.

Eso es lo que tengo en vista de aquí a fin de año.

 

15. ¿Cómo o dónde te ves en 5, 10 años?

Me veo de speaker de charlas TED, siempre me he visto de speaker, motivando a las personas.

Y no importa en qué lugar del mundo, pero haciéndolo.

Tampoco me importa si es con 60,  70, 80 años, me da igual, me subo al escenario igual.

Es que yo me empodero. A mí el público no me asusta. Es más, que haya gente me potencia y lo disfruto; me retroalimenta.

 

Vicky Bonanni, consultora de marca personal

Vicky Bonanni, consultora de marca personal

 

16. ¿Qué consejos le darías a alguien que está pensando en una reinvención profesional emprendiendo?

Bien. Lo primero que para mí pivotar o reinventarse es crecer; partamos de esa base.

Nunca lo he pensado y no me gustaría que nadie pensara como que es algo que es un fracaso tener que reinventarse.

Para mí siempre es posibilidad de crecimiento.

Emprender no es para todo el mundo, eso lo sabemos, lo hemos vivido en las carnes.

Reinventarse no necesariamente tiene que ser emprendiendo; uno puede reinventarse sin emprender.

Mi consejo es que te tomes el trabajo de conocerte y creer en ti?

Yo creo que eso es clave.

Antes de decir hacia dónde vas a ir, párate y busca en ti aquello que realmente quieres hacer, aquello que disfrutas y busca por dónde puedes lograrlo, en qué camino.

Pero no te reinventes agarrando lo primero que salga, hay que tomarse un tiempo.

Reinventarse implica paciencia.

A veces por las circunstancias no es posible. En ese caso, yo recomiendo coger un trabajito transitorio mientras se piensa en el proceso de reinvención.

 

BONUS

Conoce un poco más a Vicky, a través de sus recomendaciones:

Libros: Deja de ser tú, de Joe Dispenza. Lo he leído y releído varias veces. Cualquiera de Brene Brown, desde Los dones de la imperfección hasta El poder de ser vulnerable, son libros que ayudan un a poco a remover.

Podcast: te voy a recomendar tres podcast que no tienen nada que ver con nada.

Uno se llama La historia de ayer. Es un podcast que viaja a las profundidades de la condición humana, pero a través de cosas tangibles: ladrillos, mesas, etc. Es flipante.

Uno que me descubrió una amiga que se llama Gabinete de curiosidades. Antes de los museos, existían lugares donde se iban contando historias de curiosidades. Vamos, empiezas hablándonos de algo que sucedió aquí en Valencia y terminas hablando de una cocina que está al otro lado del mundo. Está genial.

Y para la gente a la que le gusta la novela negra, el misterio, hay un podcast que se llama Caso 63, con dos personajes que viajan entre el futuro y el pasado.

 

Dónde puedes encontrar a Vicky:

Web: www.vickybonanni.com

LinkedIn: Vicky Bonanni | LinkedIn

Instagram: @vickybonanni

 

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