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ME REINVENTO, LUEGO EMPRENDO: PATRICIA MORA

ME REINVENTO, LUEGO EMPRENDO

«Me reinvento, luego emprendo», es un rinconcito para ti, en mi web, que es tu casa.

Para que cuentes tu camino de reinvención profesional, emprendiendo.

Pero también, es tu espacio, si buscas inspiración en las historias de otros.

Porque emprender es una aventura maravillosa, pero aún lo es más, si lo haces en compañía.

Patricia Mora, Project Manager Digital

PATRICIA MORA, Project Manager Digital.

Hoy te presento a Patricia.

Madrileña, madre de un niño de 4 años, vive en Madrid.

De formación reglada Arquitecta técnica y Técnica superior en prevención de riesgos laborales, hace algo más de dos años, terminó sus estudios como Project manager digital, profesión con la que inició su emprendimiento.

Se define como multi apasionada, pero si hay algo que le apasiona son el scrapbooking y el lettering. Le encanta pasar tiempo con su familia, es bromista y le gusta reírse hasta que le duelen los cachetes.

Amante de los eventos presenciales, ya le ha tocado estar en alguno entre bambalinas.

En nuestra charla, Patri repasa su trayectoria profesional y nos cuenta qué le llevó a dejar su trabajo fijo en una multinacional en la que trabajaba como técnica superior en prevención de riesgos laborales, para emprender.

Patri transmite un mensaje claro: lleva a cabo un proceso de autoconocimiento y de desarrollo personal, conócete muy bien a nivel emocional y personal. Y, por supuesto, recuerda que solo con tu expertise, sin verdadera vocación de servicio, será muy complicado que saques tu emprendimiento adelante.

Espero que, como a mí, te llegue y te inspire.

 

1. Patri, cuéntame quién eres, cómo te defines.

A ver qué pregunta más intensa así para empezar…

Soy una persona muy curiosa. Soy también bastante metódica y perfeccionista.

Además, soy virgo. Si alguien es fan de la astrología por aquí, de los que nos lean o nos oigan, sabrán que siendo muy virgo como soy, tengo la perfección un poco impregnada en mi personalidad.

Incluso cuando te hacen las típicas entrevistas del mundo corporativo y te preguntan las tres cualidades mejores y peores, siempre la palabra perfeccionista no sabes cómo ponerla, si en la mala o en la buena.

Y sí que es verdad que, por ejemplo, en la parte esta de mejor hecho que perfecto, a mí me choca un poco.

Pero con el tiempo sí que he intentado irlo apaciguando y que la perfección no llegue a ser una parálisis, que por lo menos cumpla los estándares de calidad que necesito con mi pequeño toc.

Se puede decir que soy multi apasionada. Me suelen gustar bastantes cosas en general. Me encantan las manualidades. He hecho un poco de todo, pero sí es verdad que lo más me ha enganchado son el scrapbooking y el lettering.

Además, es un momento que disfruto mucho, me da paz mental, es como un momento mindfulness de descanso.

Me encanta pasar tiempo con mi familia y divertirme. Soy de estas que se está cachondeando todo el día y haciendo bromas. Me gusta reírme hasta que me duelan los cachetes.

 

2. ¿A qué te dedicas en la actualidad? ¿Cómo ha sido ese proceso de reinvención profesional?

Pues mis orígenes vienen de algo totalmente distinto a lo que hago ahora.

Siempre digo que me ha reinventado un par de veces, mínimo.

Yo estudié arquitectura técnica. Terminé la carrera justo en plena crisis de la construcción, con lo cual no encontraba trabajo de lo que había estudiado y me puse a trabajar en un sitio que no estaba relacionado con ello.

Surgió la oportunidad de irme a Suecia con mi pareja que le daban el Erasmus allí y le dije: «me voy contigo, aprendo inglés y me busco la vida».

Fue una experiencia muy enriquecedora.

A partir de ahí tenía que decidir reinventarme, decidir qué iba a estudiar para poder realmente encontrar un trabajo porque el tema de la construcción estaba parado.

¿Y qué pasó? Pues que cuando las decisiones se toman un poco desde fuera y no desde la esencia teniendo en cuenta tu talento, lo que se te da bien, lo que te gusta, tu pasión, porque eso nos lo enseñan en el cole, pues terminé estudiando algo que tenía salidas profesionales y ya está.

Estudié técnico superior en prevención de riesgos laborales y eso efectivamente me dio trabajo.

La decisión a nivel académico, bien porque me dio trabajo. He trabajado en dos multinacionales como técnico superior de prevención.

El día a día empezó a hacerse cuesta arriba, porque realmente te das cuenta que no es tu vocación, que te levantas cada día sin querer ir a trabajar porque no estás motivada con lo que estás haciendo.

Además había un ambiente laboral un poco tenso y entre medias fui mamá.  Eso sí que fue el cóctel molotov.

Ya con mi tripa, con mi barrigota, las prioridades se alinearon mucho más. Y ahí empecé a buscar una salida.

Entonces empecé un proceso de desarrollo personal, de crecimiento personal. Comencé a escuchar podcasts, a leer libros, empaparme de cosas para saber quién era yo, y a qué había venido yo a este mundo, qué quería hacer yo con mi vida.

En ese proceso de búsqueda, comencé una formación de Project manager digital que fue la que me dio la oportunidad de salir del mundo tradicional para entrar en el mundo digital.

Ya llevo dos años con mi propio proyecto y muy feliz.

Ahora me dedico a ayudar a otras emprendedoras, sobre todo a mamás emprendedoras, a que no se vuelvan locas con sus negocios, ayudarles en su planificación y productividad de manera estratégica para que consigan sus objetivos tanto personales como de negocio y que disfruten del proceso.

Normalmente decidimos emprender para buscar una flexibilidad horaria o una libertad económica y cuando entramos en el mundo del emprendimiento nos vemos muy solas y el emprendimiento nos acaba comiendo, perdemos el equilibrio.

Así que bueno, ahí es donde intento entrar para que se consigan sus objetivos, pero sin perder ese equilibrio.

 

3. Has contado que estuviste viviendo en Suecia por el Erasmus de tu pareja. ¿Qué aprendizajes te trajiste de esa experiencia vital?

Fue el peor mejor año de mi vida.

Tuvo muchos aprendizajes de vida y a nivel académico también. Aprendí inglés, logré sacarme mi título de inglés allí, me examiné en Estocolmo.

Y yo creo que también el buscarse la vida, porque al fin y al cabo mi pareja iba con Erasmus, iba con un objetivo claro, iba a sacarse allí un curso de su carrera y tenía su plaza en la universidad y yo iba a ver qué me encuentro, a ver por dónde salgo y a ver qué hago.

Empecé a intercambiar clases de español por clases de inglés y a buscarme mucho la vida.

Luego tuve la mala suerte que murieron dos personas, uno ellos mi abuelo y luego una persona muy allegada a la familia, mientras que yo estaba allí.

El no poder estar con su familia en esos momentos tan duros, pesó mucho.

Otro de ellos fue aprender a aceptar los rechazos. Me rechazaron en dos universidades. De hecho, fíjate en las casualidades de la vida. Me intenté matricular en Project Management en la Universidad de Gotemburgo y me quedé en la tercera plaza en la lista de espera.

Ya por aquel entonces algo me decía que esa parte de gestión era la que me llamaba.

Pero mira, me quedé a las puertas y todo derivó en otra cosa. Al final te reconduces y las cosas se van moviendo en el camino cuando tiene que ser. Así que esos rechazos también me sirvieron. Yo creo que ahora en el emprendimiento, al recibir un no de un cliente, ya me lo tomo de otra manera.

Para acabar, el encontrarme a mí misma, porque había momentos que estaba muy sola.

A pesar de que allí conoces mucha gente, hay momentos que te sientes sola, sobre todo al principio, que no sabes hablar bien inglés y que tampoco quería juntarme con los españoles.

Empezar ese proceso de estar contigo, que no estamos acostumbrados. Somos muy sociales y no solemos estar con nosotros mismos y disfrutar de esa soledad; esto también fue un aprendizaje de Suecia.

 

4. Antes hablabas de planificación, ¿es eso en lo que te has especializado ahora?

Me enfoco sobre todo en gestión de negocios y planificación y productividad, pero a nivel estratégico, teniendo en cuenta los objetivos que se quieren alcanzar, trazar un plan de acción que realmente permita conseguirlo, teniendo en cuenta la esencia de la persona y sus circunstancias.

Esto es lo que normalmente no se suele tener en cuenta a la hora de planificar y de lograr esa tan deseada productividad que a veces es muy difícil de alcanzar.

O simplemente por la realidad, porque las expectativas que tenemos versus la realidad que tenemos es diferente y ahí es donde está la clave. Y sobre todo en la esencia, la esencia de la persona.

Así que gestión estratégica de negocios y sobre todo, planificación, organización de mamás emprendedoras.

 

 

Patricia Mora, Project Manager Digital

 

5. Hay muchas creencias erróneas o mitos alrededor de la planificación, ¿puedes desmontar alguno?

Mira, pues justo tengo un artículo en el blog de 6 mitos sobre la productividad, porque se oyen muchísimos temas respecto a la productividad y la planificación.

Por ejemplo, que una persona que es productiva o muy planificada es una persona super rígida y cuadriculada, es un «mitazo».

Las personas que tienen una mente mucho más creativa también pueden planificarse, también pueden ser muy productivas, pero lo que pasa es que hay que adaptar los métodos.

Otro ejemplo: pertenecer al club de las 05:00 AM. Habrá gente que no pueda realmente. Es verdad que por las mañanas es el momento del día en el que normalmente la mente está más fresca.

Pero es que a lo mejor eres mamá de una de un bebé cinco meses. Quizás está dando pecho y esa noche haya tenido que levantarse tres veces y a las 05:00 de la mañana es cuando estás cerrando el ojo para poder dormir aunque sea dos horas.

Son casos muy extremos, pero a lo que voy es a que hay que adaptar cualquier método de planificación y de productividad y las técnicas a la esencia de cada una y su circunstancia.

 

6. Muchas mujeres emprendedoras con las que hablo o a las que entrevisto, me dicen que uno de sus principales problemas a la hora de emprender es la falta de apoyo por parte de su familia o de su entorno más cercano. Muchas veces les dicen que porqué no se dedican a profesiones más tradicionales. ¿Es tu caso o tú tienes apoyo por parte de tu entorno?

Ahora mismo me siento muy arropada y muy apoyada.

Sí que es verdad que hay veces que hablas de temas que yo creo que no te entienden directamente. Te hacen que sí, que sí con la cabeza, te apoyo, sí, sí, pero no sé lo que me estás contando.

Sin embargo, al principio, cuando estuve en ese momento crisis existencial a la hora de pensar una reinvención, que siempre digo que fue una reinvención profesional y personal, mi pareja sí, sí que me apoyaba desde el principio porque me veía llorar cada domingo porque no quería trabajar y eso no podía seguir así.

Pero siempre hay una reticencia como a dejar el trabajo perfecto, tu contrato indefinido, tu nómina a final de mes, más o menos buen sueldo, unas condiciones más o menos buenas…

Cuando decía que iba a dejar eso, la gente me decía: «cómo vas a dejarlo con lo que está pasando, con la gente que no tiene trabajo y tú que lo tienes lo vas a dejar».

Ahí sí fue un momento un poco más crítico de «no entendemos esto», pero ahora, dos años después, cómo ha cambiado la cosa.

Ahora me ven todos los días, lo contenta que estoy, el brillito que tengo de ojos y creo que se alegran de que haya dado este paso.

De todas maneras, aunque tengamos este apoyo familiar y de las personas más conocidas, sí que me he dado cuenta que hay que rodearse de otras emprendedoras, porque te van a entender como nadie más.

Están pasando por un proceso muy parecido al tuyo y para mí, mi red de apoyo de emprendedoras no me puede faltar.

Es que incluso cuando estás un poquito de bajón y te juntas con ellas, te cuentan cómo lo han petado hoy, se te contagia y ya ni bajón ni leches. Piensas: Me alegro por ti, me has contagiado esa energía que voy yo para arriba también.

Apoyarse en una red de emprendedoras a la vez que en tu familia me parece fundamental.

 

7. Siendo madre de un niño pequeño, ¿cómo llevas la conciliación con el emprendimiento?

Pues supongo que como para todas las mamás emprendedoras, es un esfuerzo y al final también es una cuestión de prioridades y de tener claro cómo quieres vivir tus días y qué es lo que pones en el centro de la ecuación.

Intento ponerme yo en el centro de la ecuación porque normalmente si yo estoy bien, mi niño también y mi pareja también, todo a mi alrededor está mejor.

Los días que yo estoy un poco más impaciente, más ansiosa, más nerviosa, el niño lo nota y está como más rebotado, más rebelde, más pesadillo.

Lo que pasa que hay veces que tenemos picos de trabajo y esas prioridades y ese equilibrio se tambalea.

Y ahí es donde yo intento mantener a raya un poco el tema de culpabilidad. Es decir, habrá momentos en los que mi niño o mi familia requiera más tiempo o más atención por mi parte y no pueda dedicarle tantas horas a mi negocio.

Y habrá momentos en los que tenga que ser al revés y que tenga que dedicar más horas a mi negocio y no tantas a mi hijo y también está bien.

Quitarnos esa culpabilidad de encima las madres trabajadoras, emprendedoras, me parece fundamental.

Y si tenemos la posibilidad de pedir ayuda, aunque sé que hay mamás que no tienen ayuda cerca, pero si tenemos esa posibilidad, hay que pedir ese apoyo no solo de nuestra pareja, que también es su hijo, sino de familiares: una tía, los abuelos, unos amigos,…

A veces es cuestión de decir: «oye por favor, ¿te puedes quedar al peque dos horitas que hoy necesito avanzar un poco?»

Hay que intentar conseguir un equilibrio entre todos nuestros roles de vida, que no solo tenemos uno, tenemos muchos.

 

 

Patricia Mora, Project Manager Digital

 

8. ¿Qué es lo que más te gusta de lo que y lo que llevas peor de emprender?

Lo que más me gusta es ser dueña realmente de mi tiempo.

O sea, que soy yo la responsable, que he cogido la responsabilidad de esto y yo decido cómo y de qué manera invierto el tiempo.

Lo que menos, lo hemos comentado antes, en comunidad con otras emprendedoras se lleva un poquito mejor, pero sí que es verdad que es duro y que no tienes la misma estabilidad en un trabajo por cuenta ajena, que tienes tu nómina asegurada todos los meses y ya está.

Aquí es una carrera de fondo, de subidas y bajadas y de inseguridad, al fin y al cabo.

También te expones mucho más y sobre todo en los inicios, mucha inseguridad.

Esa parte de crear los servicios, si van a ser buenos, si van a gustar, si vas a acertar con cómo tú quieres ayudar y si eso lo vas a poder trasladar en la comunicación.

Eso creo que es lo más duro: esas montañas rusas emocionales.

 

9. Me has contado que tú eres arquitecta técnica de formación y que también hiciste un máster de prevención de riesgos laborales. A día de hoy, esas dos formaciones tan importantes y el trabajo que has desarrollado como técnica de prevención, ¿tienen algún peso, alguna influencia en lo que haces, de alguna manera?

Yo creo que cualquier persona que haya pasado por una carrera técnica, tiene un aprendizaje de buscarse la vida, porque yo no sé en tu universidad, pero vamos, en la mía era «estás aquí, da gracias».

Yo recuerdo mi primer año, no sé si llevaba dos meses de clase en la asignatura de Construcción I. Le estaba preguntando una duda sobre un aparejo al profesor y me llegó a decir «si a estas alturas no sabes que eso, no sé qué haces aquí».

Te quedas con una cara…acababa de empezar, llevaba dos meses de universidad.

El primer año fue muy duro, un golpe de realidad: bienvenida al mundo real.

Y cinco años pues te van curtiendo también.

Al ser una carrera técnica, al tener ese enfoque más cuadriculado, más analítico, más metódico, sí que desarrollé esas habilidades.

En mi época de trabajo como técnico de prevención, la parte que más he disfrutado ha sido la formación.

Es una parte que me encanta (desde chiquitita quería ser profe) y ahora la he querido trasladar al mundo del emprendimiento, impartiendo masterclasses sobre temas de productividad y planificación. La parte formativa la disfruto muchísimo.

Y luego, a nivel de gestión de proyecto, en mi trabajo, era la responsable de llevar la prevención de un grupo de empresas, todo eso lo gestionaba yo.

A nivel de gestión de trabajo, planificación de proyectos, tareas, etc. todo eso me lo he traído también ahora para llevar a los negocios digitales; lo he trasladado.

 

10. Viendo tu trayectoria, creo que la formación siempre ha sido muy importante para ti. ¿Eres más de formación reglada o no reglada? 

¡La gran pregunta!

Pues yo creo que haría una combinación. Yo creo que la formación reglada que he hecho hasta ahora me ha permitido llegar hasta donde he llegado, no me arrepiento de haberla hecho.

Sí que es verdad que conociendo como ha ido toda la historia pues igual hubiera tomado otras decisiones, pero claro, cuando las tenía que tomar no tenía el conocimiento que tengo ahora.

Arrepentirse de las decisiones pasadas no tiene ningún sentido. Las decisiones que hemos tomado son las que nos han traído aquí.

Entonces yo haría como una mezcla. Esas formaciones regladas que he hecho me han aportado mucho. Y una vez que he pasado al mundo digital, es verdad que me he formado en otras muchas áreas en formaciones no regladas, pero que me han aportado muchísimo conocimiento para lo que estoy desarrollando ahora.

La formación no termina; es un reciclaje continuo.

 

11. Entiendo que para ti la formación es uno de los grandes pilares de un emprendimiento. ¿Qué otras cosas consideras fundamentales para tener éxito emprendiendo?

Aparte de la especialización, que obviamente si no estás especializada en algo, pues es difícil que ayudemos a otras emprendedoras, diría que estabilidad emocional.

El saber regular esas montañas rusas que tiene el emprendimiento: de sentirte a tope de power, «yo puedo con todo, esto es lo mío, voy por el buen camino, lo estoy haciendo genial» a «madre mía, qué estoy haciendo, esto no tiene sentido, dónde me he metido yo»…

Controlar esas emociones y lograr una estabilidad emocional creo que te da muchos puntos en el emprendimiento.

Y bueno, yo creo que también la vocación de servir, que eso es uno de mis pilares y de mis valores principales.

Esa vocación de servir, de ayudar, de sentir que estoy aportando algo al mundo para sentirme realizada yo y para que a la persona a la que ayudo yo también se sienta realizada.

Sin esa vocación de servir y de ayuda, es difícil que un emprendimiento funcione.

 

 

Patricia Mora, Project Manager Digital

12. Vamos a pasar al tema de las redes sociales, amadas y odiadas a partes iguales. ¿Qué importancia tienen en tu negocio y en cuáles tienes presencia, además de en Instagram?

Las redes sociales se convirtieron en el pilar principal de mi comunicación, porque cuando empiezas a comunicar tu marca personal lo haces en redes sociales. Empecé en concreto con Instagram.

Y luego comencé a construir mi red de suscriptores para poder desarrollar una estrategia de email marketing.

Además de Instagram, estoy en el LinkedIn, gracias a ti, por tu insistencia, porque era una red que tenía súper olvidada.

Tenía una relación de amor-odio, bueno, más bien un odio importante porque me recordaba mucho a mi anterior vida corporativa.

Me ayudaste a quitarme un poco la venda de los ojos y a enseñarme que la herramienta realmente ha cambiado muchísimo. Ahora sí que estoy potenciando un poquito más LinkedIn.

Aunque no es una red social, también estoy en Pinterest, que digamos que funciona más como un buscador.

 

13. ¿Qué proyectos tienes en marcha para este 2022 con tu marca?

Este año me quiero centrar en sacar un servicio un poco más completo, un servicio más transformacional, que realmente ayudará a las emprendedoras en la gestión de sus negocios de principio a fin.

O sea que realmente salgan de ahí pudiendo mantener un sistema en el tiempo, que logren tener un sistema propio y que de ahí les permita incluso delegar y escalar su negocio, aumentar su facturación.

Ese es mi objetivo para los próximos meses, la creación de este servicio.

 

14. ¿Qué consejos le darías a alguien que está pensando en una reinvención profesional emprendiendo?

Pues creo que les aconsejaría empezar un proceso de autoconocimiento.

Entiendo que una persona que quiere emprender a lo mejor ya lo tiene claro, pero a lo mejor no.

Es que cuando realmente estás pensando en emprender… es duro. No es tan sencillo como decir «me lo monto por mi cuenta y ya está»; es muy duro.

Y encima si no tienes, como decía antes, la vocación real de servir y de ayudar, solo con tu expertise, con tu especialización, no va a salir bien.

Entonces yo lo primero pasaría un proceso de autoconocimiento y de desarrollo personal, de conocerse muy bien a nivel emocional, a nivel personal.

Y a partir de ahí ir encajando todas las piezas del interior, de tu esencia para, desde ahí, construir un proyecto.

Porque si no va alineado contigo y con quién eres, no hay futuro.

 

BONUS

Conoce un poco más a Patri, a través de sus recomendaciones:

Libros: Trilogía del Baztán, de Dolores Redondo y Empieza con el porqué de Simon Sinek.

Serie: Juego de tronos.

Podcast: Charuca, Jefa de tu vida.

 

Dónde puedes encontrar a María:

Página web: Patricia Mora

LinkedIn: Patricia Mora García | LinkedIn

Instagram: @patriciamora_es

Pinterest: @patriciamora_es

 

Si quieres participar en esta sección de entrevistas y dar visibilidad a tu proyecto, puedes contactar conmigo:

–     escríbeme un privado por LinkedIn.
–     tienes@enerazones.es.

P.D.: para leer más sobre de emprendimiento, redes sociales, etc., sígueme en mis cuentas de LinkedIn, Instagram y Pinterest.