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Reinvención profesional

¿Y SI NOS REINVENTAMOS MÁS ALLÁ DE LOS 45?

En este artículo te hablo de qué pasa si nos expulsan de nuestra zona de confort y si nos reinventamos más allá de los 45.

Tal vez a ti, como a mí, un ERE de tu (ya ex) empresa te ha sacado sin miramientos de tu zona de confort.

Tal vez a ti, como a mí, era la primera vez que te despedían.

Quizás tú, al igual que yo, llevabas 10 o 15 años desarrollando un trabajo que te gustaba, dejándote la piel y totalmente comprometido con tu (ya ex) empresa.

Si además, como en mi caso, eres mujer y mayor de 45 años, el vértigo ante un cambio vital de este tipo, es enorme.

Ahora, puedes hacer dos cosas (seguramente alguna más): machacar el sofá viendo Netflix, llorando, lamentando tu mala suerte y esperando a que alguien vaya a darte trabajo a tu casa o, tomar las riendas de tu vida para pensar a qué quieres dedicarte profesionalmente en los próximos años (¡te quedan 20 años por delante para seguir dando batalla!) e ir a por ello.

Ya te adelanto que la opción más sencilla es la primera, Pero, la segunda, no puede ser más satisfactoria. Hasta que no sales de tu zona de confort (o te echan de ella), no te das cuenta de lo que hay fuera. De la gran cantidad de profesionales que hay, haciendo cosas muy interesantes y relevantes, compartiendo su conocimiento, haciendo comunidad.

Creo que es importante que te recuerdes a diario este proverbio chino: “𝐧𝐨 𝐭𝐞𝐧𝐠𝐚𝐬 𝐦𝐢𝐞𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐢𝐫 𝐥𝐞𝐧𝐭𝐨; 𝐭𝐞𝐧 𝐦𝐢𝐞𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐪𝐮𝐞𝐝𝐚𝐫𝐭𝐞 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐭𝐨”.

Por eso te pregunto: ¿y si nos reinventamos más allá de los 45?

Sé que tu situación es complicada: eres mayor de 40 años, te han despedido o tienes miedo de perder tu trabajo, ves que el mercado laboral cambia a una velocidad de vértigo y temes quedarte descolgado del mismo.

Pero 𝐫𝐞𝐜𝐮𝐞𝐫𝐝𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐮𝐞ñ𝐨 𝐝𝐞 𝐭𝐮 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐲 𝐝𝐞 𝐭𝐮 𝐟𝐮𝐭𝐮𝐫𝐨.

Así que, trabaja por ellos, porque nadie lo hará por ti.

Entiendo que a veces te desesperes porque ni siquiera te llaman para hacerte una entrevista, tu proyecto no acaba de arrancar o no llegan los resultados que esperabas, pese al trabajo que realizas a diario.

Y lo entiendo porque a mí también me ocurre.

Pero, que eso no sea excusa para parar, rendirse y dejar de hacer cosas.

Que, en cambio, lo sea para trabajar con más ahínco, para conseguir aquello que anhelas.

Te animo a que busques tu propósito. Te animo a que busques inspiración. Aprovecha para formarte en lo que más te guste.

Y, sobre todo, sigue creyendo y confiando en ti. Porque, aunque te hayan despedido, sigues siendo la misma persona que hasta ese día dabas beneficios a tu (ya ex) empresa, tienes el mismo talento y atesoras una gran gran experiencia.

Te invito a tomarte un café virtual para que me cuentes en qué necesitas ayuda o para que te cuente en qué te puedo ayudar; en definitiva, para mejorar tu empleabilidad.